Autor: CNMH

Serie documental “Somos más que 11” – Entrega VII: Carlos Alberto Charry Quiroga

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CNMH

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CNMH

Publicado

23 Nov 2018


Serie documental “Somos más que 11” – Entrega VII: Carlos Alberto Charry Quiroga

El Centro Nacional de Memoria Histórica presenta el primer ejercicio de memoria sobre el caso de los diputados del Valle del Cauca, secuestrados y asesinados por las FARC. En esta séptima entrega de la serie documental “Somos más que 11”, conocerá la historia del diputado Carlos Alberto Charry Quiroga: matemático, contador y político pragmático, que trabajó por el deporte y la tercera edad. Aquí su historia.


 

Durante cinco años las familias de los 11 diputados del Valle del Cauca, secuestrados el 12 de abril del 2002 por las FARC, acudieron a todos los actos públicos y privados que pudieron para obtener su liberación. Pero sus esfuerzos fueron inútiles. Ni las FARC, ni el Gobierno atendieron esa apremiante y angustiada demanda de libertad. El 5 de julio de 2007, una movilización ciudadana en Cali exigía a gritos la entrega de los cadáveres de los diputados que habían sido asesinados por la guerrilla.

Ese día, en un ambiente tenso por la indignación y el dolor, se escuchó la voz de Carolina Charry, hija de Carlos Alberto Charry, una de las víctimas, quien acusaba al Gobierno por no haber hecho lo suficiente para devolver con vida a los secuestrados por una guerrilla “sin ideales y cargada de injusticia y maldad”.

Cuando por fin pudieron enterrar sus cuerpos, Carolina veía cómo descendía el ataúd con su padre: “Todo el mundo lloraba menos yo. Pero cuando empezó a bajar ese féretro reaccioné y dije: ‘Esto es real’… y ¡uf!, me rompí. Lloraba y lloraba y dije algo así como ‘démosle un aplauso porque él fue siempre un gran ser humano’. Todo el mundo aplaudió”.

Las imágenes que Carolina conserva de su padre, están cargadas de afecto y admiración. Desde el detalle pintoresco de cuidar una cabrita herida en un lote del  barrio, o de disfrutar como niño los días que pasaban en familia en la finca, recogiendo piedras, criando cerdos y compartiendo el almuerzo con sus vecinos; hasta el hecho de haber guardado hasta el final del cautiverio dinero escondido en su cinturón, a la espera del día en que, ya libres, tuvieran que alquilar un carro para llegar a casa.

Carolina y su hermana Laura habían sentido esa grandeza de alma en las pruebas de supervivencia de su padre, en las que este hombre, con su vida en vilo, les manifestaba que estaba preocupado por su transporte a la universidad, por el portátil que les sería indispensable para estudiar o por los cursos de francés que deberían tomar.

Su principio, como político, era “todos somos iguales y merecemos vivir mejor”. Su interés en buscar soluciones antes que discursos políticos, y su pasión por ayudar, marcaron su vida política. Cada etapa de su ascenso hasta diputado, las cumplió con esfuerzo y con un invariable espíritu de superación para servir.

La espera de su familia comenzó con la voz tranquilizadora de Carlos Alberto, en una llamada que le hizo a su esposa Gaby el día del secuestro. “Todos los años de la vida pensamos que iba a volver. Todos los 31 (de diciembre) decíamos: ‘este va a ser el último año nuevo sin él’. Hicimos todo lo que pudimos para que volvieran”, contó Gaby.

Esa espera culminaría con la noticia de su muerte. Y su hija Laura anotó entristecida: “Mira cómo son las cosas, el asesinato fue el día de mi graduación como bachiller”. Ese día terminó la primera espera y comenzó la segunda: la de la entrega de los cadáveres. “Mi mamá todos los días iba a Medicina Legal y le decían ‘ya llega, ya llega’”. Los cadáveres llegaron en once bolsas, y desde el principio a Gaby puso su atención en la tercera. Después de las diligencias de reconocimiento de cajas dentales, ADN y huellas dactilares, Gaby volvió a preguntar: “¿quién era el número tres?” y el forense, después de revisar la lista oficial, le dijo: “Es Carlos Charry”. Había terminado la segunda espera.

Conozca el relato completo de la memoria de Carlos Alberto Charry Quiroga descargando aquí del libro “El caso de la Asamblea del Valle: tragedia y reconciliación”, y siguiendo la serie documental “Somos más que 11” que estaremos publicando hasta el 10 de diciembre.

 

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Diputados del Valle, Serie documental Somos más que 11

CNMH presenta balance de su gestión 2012-2018

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Álvaro Cardona

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Álvaro Cardona

Publicado

23 Nov 2018


CNMH presenta balance de su gestión 2012-2018

El CNMH presenta su más reciente documento de rendición de cuentas a la ciudadanía, en el cual realiza un balance de los logros, avances y lecciones aprendidas en la ejecución de la labor misional entre las vigencias 2012 y 2018. Todas las entidades y organismos de la administración pública tienen la obligación de desarrollar su gestión acorde con los principios de la democracia participativa y democratización de la gestión pública, en cumplimiento de la Ley 489 de 1998.

Recuerde:

  1. El CNMH es una entidad estatal creada en 2011 por la Ley de víctimas y restitución de tierras. Nos precedió el Grupo de Memoria Histórica de la Comisión Nacional de Reparación y Reconciliación.
  2. Nuestra misión es reconstruir las memorias plurales del conflicto armado colombiano  y contribuir a la reparación y al derecho a la verdad de las víctimas y la sociedad.
  3. En estos años hemos realizado más de 140 publicaciones, incluyendo 80 informes de esclarecimiento; recogido más de 13.000 testimonios de desmovilizados, sistematizado 330.000 archivos de DDHH y avanzado en la construcción física y social del Museo de Memoria Histórica de Colombia.
  4. En cumplimiento del deber de memoria del Estado, apoyamos los ejercicios e iniciativas de memoria de todos los sectores sociales. En ningún caso impulsamos ni promovemos la construcción de una verdad o historia oficial.
  5. En estos años hemos trabajado por y con las víctimas del conflicto armado y a ellas nos debemos.

Conozca el informe completo acá


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Balances, Gestión

Serie documental “Somos más que 11” – Entrega VIII: Francisco Javier Giraldo Cadavid

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CNMH

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CNMH

Publicado

27 Nov 2018


Serie documental “Somos más que 11” – Entrega VIII: Francisco Javier Giraldo Cadavid

El Centro Nacional de Memoria Histórica presenta el primer ejercicio de memoria sobre el caso de los diputados del Valle del Cauca, secuestrados y asesinados por las FARC. Esta octava entrega de la serie documental “Somos más que 11” está dedicada al más joven de los diputados: Francisco Javier Giraldo, quien tenía 32 años al momento del asalto de la guerrilla. Era un destacado líder político de las juventudes liberales.


 

La familia de Francisco Javier Giraldo, uno de los doce diputados secuestrados por las FARC en la toma a la Asamblea del Valle el 11 de abril del 2002, tocó todas las puertas que conocía para lograr su liberación. No eran ajenos al mundo de la política y, además, el joven diputado se había ganado sus propias credenciales, para mover y conmover a personajes influyentes y poderosos que actuaran en su favor; comenzando por Álvaro Uribe Vélez, a quien había apoyado en la campaña de 1998. “Pacho fue el primero en llevarlo al Valle, cuando no tenía ninguna opción”, recuerda Álvaro José Giraldo, su hermano.

Fue eso lo que impulsó a Ángela, su hermana, a presentarse en la Casa de Nariño durante el lanzamiento del libro del político José Renán Trujillo, titulado “La promesa inconclusa” y prologado por el entonces presidente Álvaro Uribe Vélez. Entre firma y firma de ejemplares del libro, Uribe le dijo: “Hijita, espérate un momento; espérame ahí”. Después agregó: “Habla con tu gobernador”. “Las FARC no negociarán con el gobernador, negociarán con usted”, le replicó ella con firmeza. El presidente, entonces, le dio un número de teléfono y un tiempo después, en una llamada, le diría: “Estados Unidos no nos deja negociar con terroristas”.

Ángela se reunió con algunos congresistas demócratas en Washington, quienes firmaron un comunicado en apoyo al Intercambio Humanitario, que ella le llevó al entonces presidente Uribe. “Yo necesito un pronunciamiento del Consejo de Estado”, fue la respuesta del presidente. Insistente, Ángela obtuvo también ese apoyo y la respuesta de Álvaro Uribe fue que el intercambio pondría en riesgo la seguridad nacional.

Cuando en una nueva llamada ella le informó que en una encuesta del Centro Nacional de Consultoría, la mayoría de los encuestados veían con buenos ojos el Acuerdo Humanitario, Uribe le anunció su decisión unilateral de liberar a un grupo de guerrilleros. Pero las FARC recibieron mal el ofrecimiento del presidente, ya que no resultaba de un acuerdo entre las partes. Aquel sería uno de los tantos momentos en que se cerraron las puertas del Acuerdo Humanitario.

El perfil de Francisco Javier Giraldo en el libro “El Caso de la Asamblea del Valle: tragedia y reconciliación” no solo se adentra en la lucha de su familia por este Acuerdo, sino que reconstruye la memoria de un joven que quiso cambiar la política con principios como cero mentiras para conseguir votos. Como su padre Ramón Elías Giraldo, Francisco Javier era un convencido de que el principal fin de la política era ayudar a los demás.

Sus sueños eran lograr el 100% de cobertura educativa en el Valle y favorecer el acceso a la vivienda para las personas de escasos recursos. Diego Vélez recuerda que su amigo Javier, o ‘Pacho’, solía decir que la gente debería participar en política a conciencia y no por una gaseosa o una empanada. Diego mantiene la imagen de ‘Pacho’ en un hogar infantil de un barrio vulnerable, conmovido hasta las lágrimas al ver que los niños se turnaban el único par de zapatos que tenían.

Uno de los momentos más difíciles que tuvo que enfrentar la familia de Francisco Javier durante su secuestro, fue la muerte de su papá Ramón Elías Giraldo. Todos coincidían en que Ramón “no se le arrugaba a nada”, y por eso fue tan difícil verlo derrumbado, enfermo y deprimido.

Socorro, la madre de ‘Pacho’, aseguró que su hijo les dejó “una herencia de amor y perdón”. Y su hermana Ángela agregó que aunque es difícil perdonar “no podemos ser inferiores a la voluntad que él tenía”.

Conozca la historia completa de Francisco Javier Giraldo Cadavid descargando aquí el informe“El caso de la Asamblea del Valle: tragedia y reconciliación” y siguiendo la serie documental “Somos más que 11” que estaremos publicando hasta el 10 de diciembre.

 

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Diputados del Valle, Serie documental Somos más que 11

Desde el teatro mujeres exiliadas cuentan sus historias

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Isa Rubilar Parra

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Isa Rubilar Parra

Publicado

27 Nov 2018


Desde el teatro mujeres exiliadas cuentan sus historias

Mujeres colombianas exiliadas y refugiadas en España, presentaron en la ciudad de Barcelona el pasado 2 y 3 de noviembre su obra “Mujer-eres: el teatro como arte sanador”.


Por: Ricardo Robayo

Esta iniciativa, liderada por La Colectiva de Mujeres Refugiadas, Exiliadas y Migradas, reúne a más de 40 mujeres víctimas del conflicto armado colombiano que tuvieron que abandonar el país a causa de la violencia. Ellas comenzaron su labor en 2004, exigiendo ser tenidas en cuenta en las decisiones a la hora de hablar de migración forzada, esclarecimiento de la verdad, reparación y los derechos de las sobrevivientes de la guerra en en Colombia.

“Mujer-eres: el teatro como arte sanador” se empezó a trabajar desde 2016 con el apoyo de dramaturgos que las capacitaron en técnicas de teatro, lo corporal y performance. También se recolectaron historias de vida de algunas integrantes de la organización, que luego dieron forma a una puesta en escena desde la memoria con una perspectiva de las mujeres frente a las experiencias del exilio.

“Nos sirve como un mecanismo de denuncia de la violación de los derechos humanos, este proceso de Mujer-eres nos ha ayuda a reconstruirnos en la parte sicosocial y también a organizarnos para visibilizar nuestras causas sobre el exilio relacionadas con la situación de derechos humanos en Colombia”, cuenta Mireya Perea integrante de La Colectiva de Mujeres Refugiadas, Exiliadas y Migradas y que fue directora del Comité Regional de Derechos Humanos en Sabana Torres, Santander.

Mireya y su esposo denunciaban la desaparición forzada de campesinos y las persecuciones en contra de los defensores de derechos humanos en su región. Esta valentía, y fortaleza, los llevó a que empezaran a recibir constantes amenazas de muerte por parte de grupos paramilitares que operaban en la zona, obligándolos a desplazarse forzadamente y luego salir del país para salvar sus vidas.

  • Escenas de la presentación de la obra “Mujer-eres”.

  • Escenas de la presentación de la obra “Mujer-eres”.

Alba Teresa Higuera coordinadora de La Colectiva de Mujeres Refugiadas, Exiliadas y Migradas afirma que el impacto de la guerra ha sido desproporcionado en la vida de las mujeres. “Las huellas de estas violencias están escritas en nuestro cuerpo, en nuestro territorio, en nuestras familias, en nuestros procesos comunitarios”, pero también rescata la transformación de estos hechos victimizantes para convertirlos en acciones de resiliencia.

“Uno de los resultados de este proceso Mujer-eres, fue la publicación del libro Rompiendo el silencio: aportes a la construcción de la paz desde el exilio, publicación que contiene los relatos de vida de siete compañeras que fue publicado a inicios de este año”, concluyó Alba Teresa.

“Mujer-eres: el teatro como arte sanador” contó con el apoyo durante estos tres años del Centro Nacional de Memoria Histórica de Colombia (CNMH), la Agencia Catalana de Cooperación al Desarrollo (ACCD) y la Corporación Opción Legal (COL).

 

“Las mujeres que hoy nos encontramos aquí, ninguna eligió ser desplazada ni exiliada, el desplazamiento forzado es un delito de lesa humanidad y crimen de guerra. El gobierno tiene las llaves de mi casa, ¿hasta cuándo?… Los invitamos a colocarse en nuestros zapatos para la exigibilidad de nuestros derechos”.
Fragmento de la obra “Mujer-eres: el teatro como arte sanador”.


 

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Exilio, Mujeres, Teatro

Serie documental “Somos más que 11” – Entrega IX: Edison Pérez Núñez

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CNMH

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Publicado

28 Nov 2018


Serie documental “Somos más que 11” – Entrega IX: Edison Pérez Núñez

El Centro Nacional de Memoria Histórica presenta el primer ejercicio de memoria sobre el caso de los diputados del Valle del Cauca, secuestrados y asesinados por las FARC. En esta novena entrega de la serie documental “Somos más que 11” conocerá la historia de Edison Pérez Núñez, un diputado que supo enfrentar una limitación visual, con la misma entereza con la que luchó para recuperar su curul en la Asamblea tras demostrar un fraude electoral.


 

Por once votos, Edison Pérez Núñez casi pierde su curul de diputado del Valle en las elecciones del año 2000. La campaña había sido dura: muchas veces llegaba a su casa a las tres de la mañana y salía tres horas después a seguir explicando sus propuestas en Riofrío, El Dovio, Darién, Buga, Palmira, Tuluá y Cali. Una tarea extenuante cuyo fruto casi le es arrebatado cuando, después de inesperados cortes de energía en el centro de cómputo electoral, el conteo de la votación fue alterado.

Edison no era un hombre que se rindiera sin luchar. Al estudiar el mapa electoral, surgió la primera hipótesis: en un caserío a medio día de viaje desde Buenaventura, con no más de 30 familias, una comunidad que había denunciado que se abstuvo de votar por amenazas de grupos armados, apareció en el conteo oficial con 33 votos. Con ese dato Edison introdujo el caso. Investigaron, se probaron las irregularidades y descubrieron que los números de cédula de los supuestos votantes, no coincidían con los de la comunidad. Así se inició un proceso judicial por suplantación de identidad, que un año y medio después le dio a Edison la entrada como diputado a la Asamblea del Valle.

Edison encaró esa dificultad con la misma decisión con la que había superado en su vida otros obstáculos. Los que lo conocieron recuerdan su interés por la lectura a pesar de sus limitaciones visuales, su inclinación a estar preguntando e investigando, su vocación de servicio; y los buenos resultados de su actividad política en la alcaldía de Tuluá, en donde lideró una ambiciosa reforma administrativa que salvó al municipio de la quiebra. Se propuso, además, animar un movimiento de renovación democrática y creó “Espacios”, un proyecto para estimular empleos y movilizar a personas indiferentes y pasivas.

Para enfrentar sus problemas de visión, usaba un computador con letra grande, una lupa o los ojos de alguien que le leyera. El 11 de abril del 2002, día en que guerrilleros de las FARC secuestraron a doce diputados del Valle, incluído él, su preocupación principal fue tranquilizar a su madre enviándole un mensaje de calma. Nunca en su agitada agenda política dejó de cuidarla.

Cuando estaba secuestrado, Edison Pérez envió un mensaje que su familia y amigos no pueden olvidar. En una de las pruebas de supervivencia, ante la cámara de video, mostró la palma de su mano con el mensaje: “¿Hasta cuándo?”. Esa fue su forma de presionar a un Gobierno renuente a adoptar un Acuerdo Humanitario que, según los familiares de los diputados secuestrados y asesinados en cautiverio, habría podido salvarles la vida. También hay otro mensaje imborrable de esos días de secuestro: uno de agradecimiento por la llegada de unas gafas que reemplazaron las que había perdido.

“Era  un mal político en el sentido de que lo compartía todo y por eso nunca se enriqueció. Si para resolver la necesidad de alguien tenía que sacar parte de su salario, no dudaba en hacerlo”, aseguró el periodista William Loaiza.

Conozca la historia completa de Edison Pérez Núñez descargando aquí el informe “El caso de la Asamblea del Valle: tragedia y reconciliación” y siguiendo la serie documental “Somos más que 11” que estaremos publicando hasta el 10 de diciembre.

 

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Diputados del Valle, Serie documental Somos más que 11

17 años de la masacre del páramo de La Sarna en Boyacá

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Publicado

29 Nov 2018


17 años de la masacre del páramo de La Sarna en Boyacá

  • El próximo domingo 2 de diciembre se realizará la conmemoración de esta masacre paramilitar ocurrida en el municipio de Sogamoso, en la que 15 personas perdieron la vida.
  • Los familiares de las víctimas y los sobrevivientes realizarán una peregrinación, para seguir exigiendo que se conozca la verdad sobre la posible complicidad de miembros de la fuerza pública.

De las 61 masacres que los diferentes grupos armados perpetraron en el departamento de Boyacá en los últimos 60 años de guerra (dejando 362 víctimas, según cifras del Observatorio de Memoria y Conflicto, del Centro Nacional de Memoria Histórica), quizás una de las más recordadas por los campesinos de la región ocurrió el 1 de diciembre del 2001. Ese día, un bus de la empresa Cootracero salió a las 6:00 a.m. desde el terminal de transportes de Sogamoso hacia el municipio de Labranzagrande. Una hora más tarde, en el sector conocido como el Páramo de La Sarna, el bus fue detenido por paramilitares de las Autodefensas Campesinas del Casanare.

Hombres armados dieron la orden de atravesar el vehículo en la vía e hicieron bajar a todos sus ocupantes. Luego, ejecutaron a 15 de ellos (doce hombres y tres mujeres) acusándolos de ser cómplices de la insurgencia. Dos menores de edad (de 11 y 8 años) y una mujer de 60 años, sobrevivieron al hecho. Gracias a los testimonios de los paramilitares entregados en los tribunales de Justicia y Paz, se conoce que los hombres que detuvieron el vehículo estaban buscando a un guerrillero del ELN.

Los familiares de las víctimas y los sobrevivientes se reunirán el próximo domingo 2 de diciembre para hacer un recorrido desde Sogamoso hasta un punto cercano al lugar de los hechos, y desde allí emprender una caminata hacia el memorial que se ha creado desde 2007 en el lugar donde murieron las víctimas. Desde hace once años esta comunidad realiza la misma peregrinación, con el convencimiento de que “la memoria es un trabajo colectivo que permite mantener vivas las fibras”, dicen. Además, aseguran que como familiares son los llamados a seguir trabajando en esa construcción de memoria.

Según un informe del Cinep publicado en el 2016, existen al menos tres irregularidades que presumen la complicidad de la fuerza pública en esta masacre. Estas irregularidades fueron valoradas y confirmadas por el Juzgado 56 Penal del Circuito, Programa de Descongestión OIT de Bogotá, en el año 2015. Este juzgado encontró que ese día no estaba presente el retén militar que habitualmente funcionaba algunos kilómetros antes del sitio de la masacre, en el sector de El Crucero. También se concluyó que las autoridades llegaron al lugar del hecho casi seis horas después de la masacre, a pesar de tener conocimiento de lo ocurrido desde mucho antes, como lo evidencian documentos del VI Distrito de Policía de Sogamoso. Y por último, el juzgado encontró que aunque algunos de los autores del hecho fueron retenidos en la vía que conduce de Sogamoso a San Luis de Gaceno, porque se movilizaban en un vehículo reportado como hurtado, fueron dejados en libertad.

Por este hecho está condenado el paramilitar Luis Eberto Díaz Molano,  alias ‘El Compadre’, y varios miembros de las Autodefensas Campesinas del Casanare están vinculados. Sin embargo, los familiares de las víctimas y los pobladores de la región exigen que se identifique e investigue a los miembros del Ejército Nacional y otros organismos de seguridad que aparentemente participaron en los hechos.

DÍA: Diciembre 2 de 2018
HORA: 8:00 a.m. a 6:00 p.m.
LUGAR: Páramo de La Sarna, Sogamoso – Boyacá

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Boyacá, Conmemoraciones, Crímenes de Estado, La Sarna, Páramo, Peregrinación, Víctimas

Conversaciones inéditas entre la Fuerza Pública y el CNMH

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Publicado

29 Nov 2018


Conversaciones inéditas entre la Fuerza Pública y el CNMH

  • Durante 6 años el CNMH mantuvo conversaciones con las Fuerzas Militares y la Policía, en contravía de voces que han señalado que tenemos un sesgo ideológico y que no estamos dispuestos a hablar y aprender de otros actores institucionales.
  • A continuación presentamos un texto sobre ese trabajo, que se suma a los balances que entregamos al Sistema Integral de Verdad, Justicia, Reparación y No Repetición, y a la sociedad, exponiendo nuestros aportes y pendientes después de una década de existencia.

Desde hace diez años el Grupo de Memoria Histórica y luego el Centro Nacional de Memoria Histórica (CNMH), han realizado 146 investigaciones para aportar al esclarecimiento de los hechos ocurridos en el conflicto armado colombiano, y al derecho a la verdad del que gozan las víctimas y la sociedad. Ese trabajo está condensado en once balances temáticos y metodológicos, que recogen los aportes y pendientes para lograr estos objetivos, y que en su mayoría fueron entregados a la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP), la Comisión para el Esclarecimiento de la Verdad (CEV) y la Unidad de Búsqueda de Personas dadas por Desaparecidas, como un aporte al trabajo que están emprendiendo.

El texto “Conversaciones inéditas entre la FP y el CNMH: aprendizajes de una experiencia (2012-2017)”, que hoy ponemos a disposición del Sistema Integral de Verdad, Justicia, Reparación y No Repetición, y de la sociedad, es el último de esos balances. Este texto, coordinado por la investigadora María Emma Wills, da cuenta de la relación que entabló el CNMH con la Fuerza Pública (Fuerza Pública) entre 2013 y agosto de 2018, dando lugar a una trayectoria a todas luces singular.

Las negociaciones emprendidas por el gobierno Uribe y luego por el gobierno Santos con grupos armados ilegales, estuvieron enmarcadas en una Justicia Transicional (JT). Y en ese escenario, tanto unos como otros debieron otorgar a las víctimas del conflicto armado no el lugar del coro, sino un papel central en los esfuerzos por superar la confrontación armada. El esclarecimiento de la verdad implicaba ofrecerles a las víctimas unos mínimos de justicia, una reparación integral a los daños sufridos y el compromiso de trabajar para generar garantías de no repetición.

La experiencia internacional ha mostrado que en este tipo de procesos de justicia transicional, no se han tendido puentes entre instituciones orientadas al esclarecimiento histórico y la reparación simbólica de las víctimas, y los propios actores del sector seguridad. En general, los procesos de negociación enmarcados en la justicia transicional han contemplado reformas al sector seguridad pero no se han propiciado procesos sostenidos de conversación entre las instituciones que lo conforman y las que nacen para esclarecer lo acontecido y reparar a las víctimas. Por el contrario, cuando se han emprendido esfuerzos por constituir estos lugares de conversación, los encuentros han tendido a ser confrontacionales, o abierta o tácitamente hostiles.

Ante esta constatación, el CNMH optó por enmarcar esta relación en un enfoque distinto que privilegiaba el aspectopedagógico y creativo, que potencialmente encierra un proceso de esclarecimiento y memoria histórica. Así, el Centro definió que nuestro lema central sería “La memoria: una aliada de la paz”, buscando incidir para que el campo de la memoria histórica, además de dignificar y esclarecer, contribuyera a aproximar a los opuestos y a desactivar, o por lo menos debilitar, por medio de la reflexión y la conversación histórica académica, las enemistades absolutas que alimentan y a la vez son alimentadas por la confrontación armada. Con el apoyo de la cooperación internacional, se propiciaron además encuentros con pares internacionales y oficiales de alto rango de otros países que ya habían transitado por procesos transicionales y que habían permitido el fortalecimiento institucional de la Policía y las FFMM luego de una rendición de cuentas y asunción de responsabilidades transparente y comprometida. En particular, el programa para el Tratamiento del Pasado y Prevención de Atrocidades del Departamento de Asuntos Exteriores de la Confederación Suiza propició diálogos, a veces dificiles pero siempre fructíferos y pertinentes para consolidar la paz en el país.  También se impulsaron mesas de trabajo con expertos internacionales sobre representación y museos e iniciativas de la memoria que enriquecieron las posturas de todas las instituciones allí presentes.

En el balance “Conversaciones inéditas entre la FP y el CNMH: aprendizajes de una experiencia (2012-2017)”, se reconstruyen todos estos esfuerzos emprendidos por el CNMH para “descongelar” y “despolarizar”, las discusiones sobre la memoria histórica del conflicto armado interno con las Fuerzas Militares y la Policía. El norte que orientó este esfuerzo fue contribuir a la construcción de un campo de memoria histórica integradora: un lugar de encuentro de las memorias plurales, irrigado de tensiones que se resuelven no por la vía de los señalamientos, los arrasamientos simbólicos y las estigmatizaciones, sino de un debate franco fundado en el reconocimiento de los derechos de los adversarios a disentir y expresar estos disensos públicamente.

Nuestro objetivo era enriquecer la esfera pública de las memorias e integrar, alrededor de una misma mesa de discusión, las distintas interpretaciones, énfasis y reclamos elaborados por los diferentes actores en conflicto, desde el reconocimiento de su humanidad y titularidad de derechos como ciudadanos. Luego de seis años de intercambios es posible afirmar que los escenarios de encuentro entre el CNMH e integrantes de la Fuerza Pública, demostraron la importancia de propiciar diálogos y debates entre personas provenientes de trayectorias profesionales y políticas disímiles y hasta opuestas.

Este balance, entonces, reconstruye la relación dinámica que se fue desplegando entre el CNMH y la FP desde finales del año 2012 hasta agosto del 2018, identificando distintos periodos marcados por puntos de inflexión. Además, recoge el proceso detrás de los módulos de memoria histórica ofrecidos a la Escuela Superior de Guerra, que dieron como resultado proyectos que les permitieron reconocer a sus víctimas: “Esa mina llevaba mi nombre” y “Recuerdos de selva”.

Para terminar, reiteramos que hacemos públicos estos esfuerzos porque, además de servir como archivo histórico, permiten comprender los dilemas y desafíos que procesos de esclarecimiento y dignificación de víctimas plantean al sector seguridad. Y porque estamos convencidos de que este debate es totalmente relevante en la consolidación de una paz estable y duradera.


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Ejército Nacional, FFMM, Fuerza Pública, Informes, Policía

Serie documental “Somos más que 11” – Entrega X: Juan Carlos Narváez Reyes

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CNMH

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CNMH

Publicado

30 Nov 2018


Serie documental “Somos más que 11” – Entrega X: Juan Carlos Narváez Reyes

El Centro Nacional de Memoria Histórica presenta el primer ejercicio de memoria sobre el caso de los diputados del Valle del Cauca, secuestrados y asesinados por las FARC. En esta décima entrega de la serie documental “Somos más que 11” conocerá la historia de Juan Carlos Narváez Reyes, presidente de la Asamblea: un apasionado por los debates filosóficos y políticos, que en su discurso siempre hizo un llamado para que los colombianos no se acostumbraran ni al secuestro ni a la guerra. Esta es su historia.


 

“Ni la humillación, ni las cadenas, ni el maltrato han sembrado en mí rencor ni venganza. Soy de la casta de líderes honestos, valientes y dignos que construirán una patria en paz”, afirmó en una prueba de supervivencia Juan Carlos Narváez, presidente de la Asamble del Valle para el momento en que la guerrilla de las FARC asaltó esa institución y secuestró a doce diputados, el 11 de abril del 2002.

Su liderazgo social aparece siempre en los relatos de sus familiares y amigos. Su hermana Yolanda, quien lo acompañó en una de sus campañas, recorda que cuando Juan Carlos recorría los barrios más pobres de la ciudad decía: “Anótenme todas las necesidades, todo, todo”. “Yo veía que le decían: ‘Doctor necesitamos dinero para pagar los servicios’, y él sacaba de su bolsillo y les daba”, continua Yolanda.

En el distrito de Aguablanca, en Cali, lo conocieron bien y, sobre todo, apreciaron esa cercanía a la gente más vulnerable. Como Consejero de Paz de la Alcaldía de Cali, trabajó por el desarme y la reintegración de los jóvenes de las pandillas, un proyecto que le generó amenazas que no lo frenaron.Fue especialmente crítico con el dominio ejercido en el Valle del Cauca por unas pocas familias y con el monocultivo de la caña, que había dejado en la marginalidad a miles de campesinos. “Sueño con un Valle para todos y distinto para nuestros hijos”, solía decir.

En la misma prueba de supervivencia ya citada, Juan Carlos Narváez aseguraba: “Resisto por amor”. Su familia da cuenta de ese amor. A Fabiola Perdomo, su esposa, quien se convirtió en una de las lideresas más activas por el Acuerdo Humanitario, una de las cosas que más la enamoraba de él era su inteligencia; asegura que muchas personas se referían a él como un hombre “brillante”. Él era un hombre del que todos aprendían, dice Fabiola. Una persona que siempre quería seguir creciendo intelectualmente.

Después de estudiar Filosofía y Letras, quería hacer la carrera de Derecho y Economía. Para él un buen político debía saber comunicar, pensar, saber de leyes y de economía. “No le gustaba bailar y en eso medio le ayudé un poquito. Era un hombre más de irse para una finca o de quedarse en casa leyendo, viendo una película, más de este tipo de cosas”, dice Fabiola.

Daniela, la segunda hija de Juan Carlos Narváez, tenía solo dos años cuando secuestraron a su padre y a sus compañeros de la Asamblea; era muy pequeña para recordarlo, pero lo tuvo muy presente el día de su graduación como bachiller. Ese día la oyeron decir: “Gracias a mi padre, quien a pesar de no estar a mi lado en uno de los días más importantes de mi vida, sí está presente en mi corazón, en mi mente y en mi espíritu. Está en cada risa, en cada lágrima, en cada parte de mí. Lo siento y lo sentiré a mi lado. Este logro es para él y para mi madre, para que estén orgullosos de la hija que tienen, la hija que honrará sus nombres mientras viva”.

Y su hijo mayor, Juan Carlos jr., dice que a pesar de su muerte lo sigue sintiendo muy cerca: “A veces cuando estoy triste voy al cementerio y me siento y hablo dos o tres horas con él, porque yo hago de cuenta que está ahí. Lo saludo y sin que me lo esté preguntando le voy contando mis cosas, las de la familia, pero especialmente de mi hijo Matías, para quien quiero ser un papá tan amoroso como el que yo tuve y darle lo que me faltó recibir por la muerte de mi padre”.

Conozca la historia completa de Juan Carlos Narváez Reyes descargando aquí el informe “El caso de la Asamblea del Valle: tragedia y reconciliación”, y siguiendo la serie documental “Somos más que 11” que estaremos publicando hasta el 10 de diciembre.

 

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Diputados del Valle, Serie documental Somos más que 11

Serie documental “Somos más que 11” – Entrega XI: Rufino Varela

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CNMH

Fotografía

CNMH

Publicado

04 Dic 2018


Serie documental “Somos más que 11” – Entrega XI: Rufino Varela

El Centro Nacional de Memoria Histórica presenta el primer ejercicio de memoria sobre el caso de los diputados del Valle del Cauca, secuestrados y asesinados por las FARC. En esta entrega de la serie documental “Somos más que 11” conocerá la historia de Rufino Varela, quien proviene de una familia que tuvo que enfrentar enormes limitaciones económicas. De ascendencia campesina, fue un gran conocedor de la problemática rural, y llevó ese conocimiento y esa lucha a distintos cargos públicos.  


 

Hay una escena que describe fielmente la personalidad del diputado Rufino Varela. El 11 de abril del 2002 los guerrilleros de las FARC se tomaron la Asamblea del Valle y, con engaños, subieron a varios funcionarios en un bus. Luego les informaron que estaban secuestrados. En el camino, por petición de varios de los políticos secuestrados, la guerrilla liberó a quienes se identificaron como personal administrativo o de apoyo de la Asamblea. Y en ese momento, Rufino tuvo la posibilidad de quedar libre porque no era reconocido como diputado. Y no lo hizo.

En el libro “El Triunfo de la Esperanza”, el único sobreviviente de este hecho, Sigifredo López, recuerda: “Le dije: ‘Rufinito, bájate, estos no te conocen. Aprovecha y bájate vos también’. Pero Rufino se aferró a la banca del camión y me miró con severidad, como si mi propuesta lo ofendiera en lo más hondo. Pocos días después, le pregunté por qué no había aprovechado esa oportunidad. Se rió a carcajadas: ‘¿Y perderme esta experiencia? ¡Estás loco!’”.

Rufino Varela medía 1.80 de estatura, era desgarbado, de caminar lento, como taciturno, recuerda su amigo James Dávila. Si llegó a la política fue a pesar suyo. No se veía con gran proyección en este campo. Estar en el poder no era un fin para él, aunque sí un medio para servir; y eso era lo que había hecho toda la vida, hasta que a los 54 años sus amigos lo convencieron de que fuera diputado. Siempre había rehusado compromisos y aspiraciones políticas. En cambio lo movilizaba y entusiasmaba todo lo que fuera en beneficio y progreso del campo y de la agricultura. En ese campo fue la mano derecha de varios gobernadores. Hacía puente entre ellos y los líderes de las comunidades rurales.

Se dedicó a servir a las comunidades campesinas. Trabajó en el área rural del Valle y cuando el gobierno departamental quiso darle un viraje radical a la política agropecuaria, Rufino fue el gran asesor. Su sueño fue tener una empresa familiar porcícola. Para el momento del secuestro era dueño de una marranera con 120 animales, y tenía planeado dedicarse de lleno a esa tarea al pensionarse.  Quería volver a sus orígenes, como decía su hermano Arnulfo.

Según Arnulfo, él y sus hermanos tuvieron una infancia sin zapatos, de viajes por caminos destapados a Palmira; en una casa familiar en donde diariamente ocurría la multiplicación de la carne y el arroz, para familiares y amigos  que llegaban sin avisar. Arnulfo recuerda con nostalgia: “Cada uno teníamos nuestra taza donde nos servían la comida. Nunca faltaron la olla grande de aguapanela y las tostadas. Por sobre todo, fuimos muy unidos todos los hermanos”.

En una prueba de supervivencia, Arnulfo dijo unas palabras que se quedaron grabadas en la memoria de sus seres queridos: “Aquí el ‘yo soy’ ha empezado a darle paso al ‘yo era’, aunque en mí permanece arraigado el deseo de estar vivo”. Así habló el 26 de marzo del 2007 el hombre que se negó a comprar su libertad con una mentira.

Este relato lo puede leer descargando aquí el informe “El caso de la Asamblea del Valle: tragedia y reconciliación”, y siguiendo la serie documental “Somos más que 11” que estaremos publicando hasta el 10 de diciembre.

 

Publicado en Noticias CNMH



Diputados del Valle, Serie documental Somos más que 11

Lanzamiento revista Conmemora: un homenaje a líderes y lideresas

Noticia

Autor

María Paula Durán

Fotografía

María Paula Durán

Publicado

07 Dic 2018


Lanzamiento revista Conmemora: un homenaje a líderes y lideresas

  • El 10 de diciembre, Día Internacional de los Derechos Humanos, lanzamos la sexta edición de la revista Conmemora: un reconocimiento a los líderes y lideresas del país que persisten en su lucha, a pesar de la violencia que quiere acallarlos. Y una exigencia para que se les garantice una vida digna y segura.
  • A las 6:00 p.m. del próximo lunes estaremos en el Espacio Odeón de Bogotá (Carrera 5 #12c – 73) realizando una “estampatón” de camisetas, entregando la revista y compartiendo con algunos de sus protagonistas. ¡Todas y todos están invitados a celebrar la vida de quienes protegen y defienden nuestros derechos!

En esta sexta edición de la revista Conmemora, el Centro Nacional de Memoria Histórica (CNMH) les rinde homenaje a los líderes y lideresas sociales, en el Día Internacional de los Derechos Humanos, que se enfrentan a las injusticias, desigualdades y exclusiones, y que por su labor dentro de sus comunidades están en riesgo o han sido el blanco de acciones criminales en nuestro país. Este lunes 10 de diciembre lanzamos la revista en el Espacio Odeón de Bogotá (Carrera 5 #12c – 73, 6:00 p.m.) y un especial web.

“Los asesinatos de líderes y lideresas se están haciendo de cara a la sociedad de manera desafiante, y una parte de ella ha respondido esta vez de forma contundente y clara con su oposición a la muerte violenta y al exterminio. Hemos perdido muchos líderes, nos han arrebatado a varias lideresas. No obstante, la paz que hemos alcanzado nos pertenece también a nosotros; por ello es nuestra obligación exigir que los líderes y lideresas tengan una vida digna y segura y puedan seguir siendo voceros de intereses de la sociedad y de la humanidad”, escribió en el editorial el saliente director del Centro Nacional de Memoria Histórica, Gonzalo Sánchez Gómez.

En esta edición conocerán la historia de Ruth Uriana, una joven de 19 años que está ejerciendo un liderazgo cultural en Riohacha, con toda la grandeza y la valentía que le enseñó su padre, también líder. Su principal bandera es el rescate del arte y de los tejidos wayúu, para subsistir y no dejar morir su cultura.

También reconstruimos la historia de Narcilo Rosero, líder del Comité Ejecutivo del Paro Cívico de Buenaventura, y uno de los encargados de continuar con la lucha por el territorio que abanderó el líder Temístocle Machado, asesinado el 27 de enero de 2018.

Otra de las protagonistas de la revista es Yesaira Torres, lideresa de la población LGBT de Barrancabermeja, considerada “la madre de las trans” de ese municipio. Cuando la guerra entre fuerza pública, guerrillas y paramilitares estaba en su peor momento, enfrentó a los comandantes de las autodefensas.

En esta revista le rendimos un homenaje a Holmes Alberto Niscué, un líder indígena nasa-awá asesinado el 19 de agosto del 2018, a quien entrevistamos en su resguardo en mayo pasado, luego de que las disidencias de las FARC dirigidas por alias ‘Guacho’ hicieran presencia en ese territorio.

Y esta edición de Conmemora es también un reconocimiento a Jesús María Pérez, el guardián de la memoria campesina de los Montes de María, quien murió el pasado 23 de octubre a los 84 años. ‘Chucho’ fue el defensor de la memoria campesina de esta región del Caribe colombiano, y enfrentó toda su vida a la imposición, la tiranía y las injusticias contra los campesinos.

¡Todas y todos están invitados este lunes 10 de diciembre, en el Espacio Odeón de Bogotá (Carrera 5 #12c – 73), a celebrar la vida de quienes defienden nuestros derechos!

 

Publicado en Noticias CNMH

 



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