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Visita Real a la exposición del pueblo Awá

Noticia

Autor

CNMH

Fotografía

Álvaro Cardona

Publicado

10 Nov 2014


Visita Real a la exposición del pueblo Awá

Con la expectativa de hacer visible internacionalmente los daños y consecuencias que ha traído el conflicto armado a su pueblo, la comunidad indígena Awá del resguardo Tortugaña Telembí de Nariño presentó la semana pasada al heredero del trono británico, el Príncipe Carlos de Gales y a su esposa Camila, duquesa de Cornualles, su exposición “¡Ñambi y Telembí viven! Tejiendo Memoria y Resistencia Awá”.

Durante el recorrido que se realizó el pasado 30 de octubre y donde el gobernador del Resguardo Tortugaña Telembí, Juan Edgado Pai, fue el encargado de la visita guiada, se presentaron imágenes, fotografías, videos y elementos propios de la región donde se hace un homenaje a las 11 víctimas mortales de la masacre del 4 de febrero del 2009 realizada por las Farc.

“La exposición busca visibilizar el hecho atroz ocurrido en el Resguardo donde guerrilleros asesinaron a nuestros compañeros. Entre los afectados murieron dos mujeres en estado de embarazo y en honor a sus hijos, la exposición lleva el nombre de los dos pequeños que no alcanzaron a nacer, Ñambí y Telembí”, señaló Juan Edgardo Pai.

En la visita, donde también estaba el presidente de Colombia, Juan Manuel Santos, el Gobernador Pai del Resguardo aseguró que su expectativa era “fortalecer y hacer visible la masacre, lograr un apoyo para enriquecer la exposición, llegar a más lugares y obtener un mayor proceso de memoria”.

La visita de dos horas fue el escenario ideal para que  el heredero del trono británico, su esposa y el presidente Santos recorrieran la exposición, vieran los videos y escucharon los relatos del gobernador.

Nota: “¡Ñambi y Telembí viven! Tejiendo Memoria y Resistencia Awá”  estará en el  Centro de Memoria, Paz y Reconciliación (Carrera 22 # 24-52, Bogotá)  hasta el 30 de noviembre de 2014. 

principe-carlos-nambiLas víctimas vuelven a la PachaMama

En medio del recorrido al Príncipe, Juan Edgardo confirmó que después de cinco años de espera, el próximo 13 y 14 de noviembre serán entregados los cuerpos de las 11 víctimas mortales de la masacre del 2009. “Nuestras víctimas retornarán y realizaremos un ritual que cierra el ciclo de la muerte, donde las almas de estas personas regresaran a la madre tierra, donde pertenecen”, dijo Pai.

La ceremonia tendrá inicio el próximo 13 de noviembre en el municipio de Ricaurte en Nariño. Allí la Fiscalía hará la entrega de los cuerpos a la comunidad. El día siguiente comenzará una caravana de dos horas caminando hacía el corregimiento de Buenavista donde se enterrarán los cuerpos. “Después de ahí, en noviembre del 2015 las familias realizarán ´El Cabo de Año´, un ritual donde cada integrante despide a su familiar con comida y ropas y así se cerrará este ciclo que ha sido aplazado por tanto tiempo por consecuencia de la guerra que aún nos afecta”, finalizó el Gobernador.

 
 


Awá, Exposición, Inglaterra, pueblo

El recuerdo que sana en Pueblo Bello

Noticia

Autor

Jorge Iván Posada
Jefe de prensa del CNMH

Fotografía

CNMH

Publicado

21 Abr 2015


El recuerdo que sana en Pueblo Bello

Pueblo Bello, corregimiento de Turbo,  quiere recordar a sus paisanos —hijos, esposos, abuelos, primos— que las autodefensas, en esa entonces al mando de Fidel Castaño, sacaron a la fuerza de sus casas y los desaparecieron.


Eso fue el 14 de enero de 1990. Los 60 “Tangueros”, armados, llegaron a este pueblito del Urabá antioqueño y juntaron en la plaza, a empujones y patadas, a 43 personas.

Fidel Castaño quería “ajustar” unas 43 vacas, que había perdido, por hombres. Entonces los paras se llevaron a las 43 personas en un camión hacia una finca de Córdoba; allá los torturaron.  [Ver: En Pueblo Bello cambiaron vacas por gente]

Según el reporte oficial, desde entonces solo se han encontrado los restos de siete hombres, después de una exhumación que hizo la Fiscalía en la finca Las Tangas en Valencia, Córdoba.

Y es que en esos días empezaron los paramilitares con la práctica, que se les volvió costumbre, de llegar a pequeños poblados en el norte del país; con lista en mano reunían en las canchas o en las plazas a sus futuras víctimas, delante de toda la población, para que no quedara duda que ellos eran los dueños de la vida y podían pegar, torturar, matar, desaparecer, y con total impunidad.

Así acabaron con la sonrisa caribe de 43 hombres, que no olvidan sus familias y amigos y que los inspira a reconstruir lo destrozado por los paras.

Aquí quieren que se recuerde la tragedia pero que se diga que esta gente —4 mil personas que viven en las 24 veredas del corregimiento—  es campesina, luchadora, que resiste, que canta, que baila, que trabaja de sol a sol y que anhela, de verdad, un nuevo Pueblo Bello. Así lo volvieron a pedir el pasado 14 de enero al conmemorar los 25 años de la masacre.

Hay mucho por hacer, pese a lo ordenado por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, pero la Unidad para la Atención y Reparación Integral a las Víctimas, la Gobernación de Antioquia y el Centro Nacional de Memoria Histórica (CNMH), se están poniendo al día con este poblado.

Remanso de paz

Del acompañamiento a las familias víctimas y el mantenimiento de la vía, la Gobernación de Antioquia pasó a la construcción del centro social Remanso de Paz. El  26 de enero pasado fue inaugurado para que “la gente se reencuentre y vuelva la esperanza a Pueblo Bello”, según explicó Santiago Londoño, secretario de Gobierno del departamento.  

Y eso es precisamente también lo que busca Pueblo Bello: que el país sepa que aquí se acepta con dignidad que están marcados por la guerra pero que trabajan, todos los días, para que sea referente de resistencia, reconciliación y de una posible paz.

Entonces el pasado 17 de abril, cuando llegaron a Pueblo Bello el gobernador Sergio Fajardo y Gonzalo Sánchez, director del CNMH, la comunidad les enseñó que para llegar a esa paz primero hay que recordar a sus seres queridos, reencontrarse, empezar a soñar el futuro y trabajar por él.

Eso fue lo que dijo Beatriz Elena Jaramillo, al mostrar el mural de la memoria: retazos de tela con todos los nombres de los desaparecidos y asesinados entre 1990 y 2005.

Se lo repitió al Gobernador, al Director del CNMH, al comandante de la VII División, general Leonardo Pinto, y a las demás autoridades que visitaron el corregimiento el pasado viernes.  

“Aquí vivimos la zozobra y la muerte pero queremos que recuerden también que estas personas que ya no están con nosotros eran alegres, que tenían sus animalitos, su familia y sus cultivos. Ese es el mensaje que le entregamos al Gobernador para que todo el país lo sepa”, dijo Beatriz Elena Jaramillo quien padeció “la triste época de la violencia donde las personas dormían en el monte y se desmayaban cuando veían un hombre armado”.

Mensaje que compartió Manuel Dolores López, que perdió a su hermano Miguel López en la noche de ese 14 de enero de 1990. El mismo que en el mural de la memoria señaló con orgullo el retazo de tela donde está tejido el nombre de Miguel con la frase: “vivirás por siempre en nuestros corazones”.   

El convenio

Este mural es una iniciativa de memoria que el CNMH apoyará y fortalecerá gracias al convenio que ese mismo día suscribió con la Gobernación de Antioquia: Pueblo Bello será el punto de partida de un trabajo más grande que se hará gracias a este acuerdo.

“En el marco de la Ley de Víctimas se suscribe este convenio que tiene como objetivo fortalecer los procesos de reconstrucción de memoria histórica en el departamento, a partir de distintas líneas de acción y actividades encaminadas a la formación de distintos públicos, como funcionarios y víctimas, en la recuperación de archivos, el fortalecimiento del lugar de memoria de Pueblo Bello y diferentes actividades de comunicación como una edición especial de la revista Conmemora”, explicó Nathalie Méndez, coordinadora de la Estrategia Nación – Territorio del CNMH, quien estuvo en Pueblo Bello la semana pasada.

Y es que según Gonzalo Sánchez, el convenio ratifica la intención del CNMH de trabajar con los entes territoriales para fortalecer la memoria histórica de las regiones, la memoria como “un vehículo para el esclarecimiento de los hechos violentos, la dignificación de las voces de las víctimas y la construcción de una paz sostenible en los territorios”.

Y más en Antioquia “que es un punto de referencia para el esclarecimiento de la historia de violencia del país. Prueba de ello han sido los cuatro informes de reconstrucción del conflicto que hemos hecho en el departamento”, reiteró el Director del CNMH.

 


Antioquia, Paz, pueblo, Turbo

Buenaventura: un puerto sin comunidad

Noticia

Autor

CNMH

Fotografía

CNMH

Publicado

30 May 2015


Buenaventura: un puerto sin comunidad

Buenaventura atraviesa una de las situaciones sociales y humanitarias más difíciles del país. Por tratarse de una ciudad portuaria se ha convertido en el foco de todo tipo de violaciones a los derechos humanos, que ha afectado a todos sus habitantes pero, especialmente, a los jóvenes afrocolombianos.

  • La investigación más completa sobre 15 años de horror e indiferencia por los que ha pasado el puerto del Pacífico.
  • El primer estudio académico sobre la práctica de terror de las llamadas ‘casas de pique’.
  • La gran paradoja: después de la desmovilización paramilitar, en 2004, todo ha sido peor; en especial, a partir de 2010.
  • Por encima de la degradación de la violencia, se alza la voz de las víctimas y la cultura afro, con sus iniciativas de memoria y resistencia.

La falta de empleo y la mala remuneración es cotidiana y la prestación de los servicios públicos es muy escaza, especialmente del agua. Asimismo, en este municipio se han presentado todas las modalidades de violencia, registrando, por lo general, las cifras más altas del país: homicidios, desapariciones forzadas, desplazamiento forzado (particularmente el intraurbano),  secuestros, entre otros.

  • En 1990 Buenaventura registró 58 homicidios. En 2000 la cifra ascendió a 440. En otras palabras, en el año 2000 el número de homicidios fue siete veces mayor que en 1990. Entre 1990 y 2012 la Policía Nacional registró un total de 4.799 homicidios en esta ciudad.
  • Entre 1990 y 2013 el Sirdec (Sistema de Información Red de Desaparecidos y Cadáveres) registró 475 víctimas de desaparición forzada en Buenaventura; 13 casos corresponden a personas aparecidas vivas, 18 a personas aparecidas muertas, y 444 a personas que continúan desaparecida.
  • El Centro Nacional de Memoria Histórica registró 26 masacres entre 1995 y 2013, pero 20 de ellas se presentaron entre 2000 y 2003. Es decir, que el 76,9 por ciento de las masacres se concentraron en cuatro años en el periodo denominado “el arribo paramilitar” o “la época de las mil muertes” (2000 – 2004).
  • Entre 1990 y 1999 el promedio de personas desplazadas por año fue de 110. Entre 2000 y 2004 este promedio ascendió a 7.020 personas y en los años de posnegociación subió a 13.468.
  • Según la Policía Nacional, entre 1996 y 2012 en Buenaventura se presentaron un total 207 secuestros.
  • Según la Red Nacional de Información, entre 1996 y 2005 se presentaron ocho acciones bélicas (actos terroristas, atentados, combates, enfrentamientos y hostigamientos) por año. Entre 2006 y 2013 esta cifra subió a 100,8 acciones por año.

Entre 2005 y 2013, después de la desmovilización del Bloque Calima en diciembre de 2004, la disputa entre los grupos armados ilegales aumentó hasta llegar a grados de sevicia y violencia inimaginables. Es en este periodo que aparecen las llamadas “casas de pique”.

Buenaventura: un puerto sin comunidad, el título dela nueva investigación del Centro Nacional de Memoria Histórica, hace referencia a un territorio que muestra contrastes entre las apropiaciones de la población afro y las dinámicas económicas, legales e ilegales. Estas últimas se desarrollan en un puerto en el que la presencia del Estado ha sido débil y en el que, por  la presencia de múltiples grupos armados ilegales, se ha configurado lo que se denomina “un puerto que desconoce su comunidad”.

Esta investigación surge como respuesta a la solicitud recibida por parte de la Minga por la Memoria, conformada por organizaciones étnicas, eclesiásticas y sociales de Buenaventura. En la solicitud se le pidió al Centro Nacional de Memoria Histórica iniciar un proceso de reconstrucción de memoria que permitiera entender y explicar los motivos que han conducido a la continuación y degradación de la disputa armada en esta ciudad de Colombia. Todo lo anterior narrado desde las propias voces de las víctimas.

Es así como este informe, que se le presentará al país el 2 de junio, analiza el periodo comprendido entre 2000 y 2013 en esa zona del Valle del Cauca y se desarrolla alrededor de los siguientes cuestionamientos:

ENTRADA LIBRE. A los asistentes se les entregará el libro en el lanzamiento.

Los eventos de lanzamiento del informe Buenaventura: un puerto sin comunidad se llevarán a cabo en:
  • Buenaventura: 2 de junio a la 5:00 p.m. en el auditorio de Confamar. Entrada libre sin inscripción.
  • Cali: 5 de junio a las 2:00 p.m. en la Biblioteca departamental Jorge Garcés (Calle 5 No. 24ª – 91). Entrada libre sin inscripción.
  • Bogotá: 11 de junio a las 4:00 pm en el Auditorio Rogelio Salmona, Centro Cultural Gabriel García Márquez (Calle 11 No. 5 – 60). Entrada libre con inscripción en este formulario.
  • El 2 de junio a las 10:00 am se dará la apertura del centro de atención a víctimas de la Fiscalía General de la Nación. 

 VER ESPECIAL MULTIMEDIA: Buenaventura, un puerto sin comunidad.

 DESCARGA EL INFORME: Buenaventura, un puerto sin comunidad.

 


Buenaventura, Comunidad, pueblo

Los hijos del pueblo de agua

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Autor

CNMH

Fotografía

CNMH

Publicado

24 Jul 2015


Los hijos del pueblo de agua

El 22 de noviembre se cumplen 15 años de una de las masacres más atroces en la historia del conflicto armado en Colombia. En Nueva Venecia, corregimiento de Sitio Nuevo (Magdalena), 39 personas fueron asesinadas.

Los hechos ocurrieron a las dos de la mañana del miércoles 22 de noviembre de 2000, cuando más de 60 hombre fuertemente armados pertenecientes al Bloque Norte de las AUC, entraron al pueblo palafítico dejando un total de 39 víctimas mortales que, según las versiones de los pobladores, podrían ascender a más de 70 asesinados en total si se tienen en cuenta los cuerpos que nunca se hallaron y que posiblemente arrojaron a los caños. Hechos que provocaron el desplazamiento masivo de más de 4.000 habitantes.

Los habitantes que sobrevivieron, regresaron y reconstruyeron los sucesos que vivieron durante la masacre, el desplazamiento y el retorno en el documental “Los hijos del pueblo del agua”, que pone de presente las afectaciones que todo esto implicó. Este documental es un esfuerzo no solamente por reconstruir las memorias de tan funesto momento sino un homenaje a todos sus habitantes que ante tal adversidad decidieron regresar.

El próximo martes 28 de julio a las 3:00 pm en el Teatro El Parque del Parque Nacional presentamos este trabajo audiovisual con la moderación de la investigadora María Luisa Moreno. Tenemos 10 pases dobles para que nos acompañen, los cuales entregaremos en nuestro perfil de Instagram @CentroMemoriaH

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Publicado en Cine + memoria



Agua, Cine+Memoria, pueblo

Pueblo sin tierra. Relato gráfico del desplazamiento forzado en Colombia

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Autor

CNMH

Fotografía

CNMH

Publicado

29 Sep 2015


Pueblo sin tierra. Relato gráfico del desplazamiento forzado en Colombia

“Abandone nuestras tierras. Tiene 24 horas para recoger lo que pueda y largárse”. Esta es la sentencia que han recibido millones de colombianos tras más de cinco décadas de conflicto armado interno. El corto documental animado, Pueblo sin tierra, es una propuesta que retrata la problemática por medio de diferentes técnicas de animación ilustrada para que, por medio de un lenguaje diferente e innovador, el país conozca más sobre el drama del desplazamiento forzado.  

El proyecto, una iniciativa del Centro Nacional de Memoria Histórica (CNMH), gracias al apoyo de OIM y USAID, muestra dos de las motivaciones más comunes que han obligado a los colombianos a salir de sus tierras. Por un lado, el abandono forzado tras presentarse hechos de fuerte violencia en los territorios, como asesinatos selectivos o masacres. Y por otro lado, las amenazas directas motivadas por los intereses económicos de actores armados ilegales algunas veces en alianza con empresarios o políticos.

Sin decir una sola palabra, el corto logra poner en evidencia el dolor y la ruptura para una familia campesina (porque el 87% de los desplazados internos en Colombia son de origen rural) al tener que cambiar completamente su estilo y proyecto de vida por culpa del conflicto armado.

Según la Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados (Acnur), Colombia es el segundo país con más desplazados internos. Eso sin contar a las personas que han tenido que salir del territorio nacional para proteger su vida. En la semana de las Memorias Vivas, el CNMH realizará el lanzamiento de la serie “Una nación desplazada” que busca rastrear en el Meta, El Catatumbo y la frontera con Venezuela, las causas y consecuencias del desplazamiento forzado en Colombia.

Pueblo sin tierra se estará presentando en el lanzamiento de los informes “Con licencia para desplazar” y “Cruzando la frontera” los días 2, 3 y 4 de octubre en Cúcuta, Tibú y el corregimiento de La Gabarra. También se proyectará en el lanzamiento del informe nacional el 7 de octubre, a las 6 de la tarde, en el Centro Cultural Gabriel García Márquez, en Bogotá.

 
 


Cine+Memoria, Colombia, Desplazamiento, Narrativas, pueblo, tierra

Pueblos arrasados: el Castillo, Meta

Noticia

Autor

CNMH

Fotografía

CNMH

Publicado

09 Oct 2015


Pueblos arrasados: el Castillo, Meta

Pueblos arrasados. Memorias del desplazamiento forzado en El Castillo, Meta.


El desplazamiento forzado ocurrido en el municipio de El Castillo, Meta, que primero fue silencioso e invisible y luego generalizado, ocasionó también el arrasamiento de diferentes expresiones de vida cuando 19 de sus veredas y cuatro de sus centros poblados quedaron vacíos luego de las operaciones de retoma de la zona de distención y de la militarización y paramilitarización del territorio. A esto se suma el acumulado de violencia sociopolítica padecida por los habitantes del municipio desde la década de los ochenta, al fraguarse el exterminio de la Unión Patriótica y del Partido Comunista Colombiano, y la perpetuación de diferentes acciones por la guerrilla de las Farc. 

Pueblos arrasados es una invitación a descubrir qué ocurre en los lugares que quedaron vacíos como consecuencia del conflicto armado, desde el punto de vista de los daños y desestructuraciones, como de las resistencias y resiliencias de las personas y comunidades que se han visto enfrentadas a este fenómeno. El objetivo es comprender que pasó y explicar cómo y por qué sucedió, con la esperanza de que hechos como estos jamás vuelvan a acontecer en Colombia. 

Este informe hace parte de la serie titulada Una nación desplazada, que fue realizada por el Centro Nacional de Memoria Histórica y la Unidad para la Atención y Reparación Integral a las Víctimas. Esta serie surge como respuesta a los requerimientos elevados por la Corte Constitucional a partir de los autos de seguimiento a la Sentencia T-025 de 2004, en especial del Auto 219 de 2011, en torno a los derechos de verdad y justicia de las víctimas de desplazamiento forzado. 

AGENDA

El Castillo // 10 de octubre: 
Hora: 10:00 a.m. 
Lugar: Institución Educativa Ovidio Decroly

Puerto Esperanza // 11 de octubre: 
Hora: 10:00 a.m. 
Lugar: Salón Comunal

 


Desplazamiento, Meta, pueblo

Pueblos indígenas: fotografías contra el racismo

Noticia

Autor

María de los Ángeles Reyes

Fotografía

Rommel Rojas.

Publicado

09 Ago 2016


Pueblos indígenas: fotografías contra el racismo

El pueblo Wiwa es un ejemplo de valor y resistencia por medio de la cultura. En el Día Internacional de los Pueblos Indígenas recordamos parte de su historia por medio de una serie de fotografías, premiadas por la organización española SOS contra el racismo en abril de este año.


Los Wiwa, que habitan entre los departamentos de la Guajira y César, han tenido que sufrir distintas formas de violencia a causa del conflicto armado. Tanto así que en 2010 la Corte Constitucional emitió un comunicado para que el Estado protegiera a varios pueblos indígenas, incluido los Wiwa, que según este organismo, para ese año, había sido víctima de 61 delitos. 

La Organización Indígena Wiwa ha denunciado en repetidas oportunidades que cientos de personas y familias enteras han tenido que abandonar su territorio por causa de la violencia. Se han desplazado a zonas bajas de la Sierra Nevada y a las partes urbanas de los municipios que habitan. 

El territorio ha sido una gran víctima,  según los Mayores y la tradición, no solo de los Wiwa, sino de varios pueblos étnicos en Colombia. Por eso una forma de resistir y de curar el territorio ha sido, también, hacer memoria histórica, enseñar el pasado para no permitir los horrores de la guerra. 

Los Wiwa, junto con el CNMH, con el apoyo de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) y USAID, han estado trabajando en la construcción de un lugar de memoria, un Observatorio de Pensamiento, que recoja las diferentes formas de resistencia que han existido en medio de la historia del conflicto y las distintas formas de violencia en Colombia. 

Un premio y un día para recordar 

En 2016, el Día Internacional de los Pueblos Indígenas está enfocado en la necesidad de garantizar el derecho a la educación de los pueblos indígenas. Transmitir la memoria histórica con base en su propia cultura es parte de este derecho.

En medio del trabajo de memoria histórica que adelanta el Pueblo Wiwa, el fotógrafo y trabajador Social Rommel Rojas, de OIM,  realizó un registro en fotografías de lo que significa la resistencia y el respeto del territorio para estas comunidades. Las fotografías obtuvieron el tercer lugar en el premio SOS contra el racismo en abril de 2016.

A continuación les compartimos las fotografías, acompañadas por música tradicional de gaitas del pueblo Wiwa.

Además, les invitamos a recordar la participación de algunos líderes de la comunidad en el saneamiento espiritual del predio donde será construido el Museo Nacional de la Memoria, en Bogotá. 

Publicado en Noticias CNMH



Galería Fotográfica, inddigenas, pueblo, Racismo

Ahora somos un pueblo querendón

Noticia

Autor

CNMH

Fotografía

CNMH

Publicado

25 Abr 2017


Ahora somos un pueblo querendón

Tal como ocurre con buena parte de los pueblo del Caribe colombiano, la historia de Villanueva (sur de Guajira) está marcada por el desangre, la desaparición forzada y el deseo de sus líderes por reconstruir la memoria histórica y seguir adelante.

Pero dentro de toda la galería de hechos luctuosos de este pueblo de 28 mil habitantes, hay dos masacres que marcaron un hito no solo por la sevicia sino porque sus familiares se han encargado de defender la dignidad y la memoria de sus seres queridos sin descanso. Dichas masacres son conocidas como la de “las velas” y la de “los taxistas”. La primera (8 de diciembre de 2002) dejó doce muertos en los barrios Cafetal y San Luis, además de hostigamientos al comando de Policía; y la segunda, perpetrada el 2 de febrero de 2003, asesinaron a 6 personas pertenecientes al sector de los taxistas en la ruta entre Villanueva y Valledupar.

“En nuestras listas oficiales tenemos el nombre de 10 muertos solo del sector transporte”, dice Paola Montero, sobrina de una de las víctimas. El 2 de febrero de 2007, el día de la conmemoración de una de las masacres, ella junto a 5 familias decidieron crear la fundación “Unidos por un Sueño”, con el fin de, inicialmente, dar información sobre la Ley Víctimas y los derechos a los que esa población podía acceder.

“Yo tuve ayuda sicológica pero en otro lado porque me tocó desplazarme. Me iban a matar por ir a buscar el cuerpo de mi tío”, dice Paola, “pero cuando regresé a Villanueva, cinco años después, me encontré con que todos los familiares de los muertos aún tenían ese dolor sin procesar”. Por eso una de las primeras tareas fue la de conseguir recursos o amigos con conocimiento en sicología que les ayudaran a hablar del tema sin derrumbarse por la tristeza. Poco a poco, víctimas de desaparición forzada, homicidios selectivos y violencia sexual se fueron uniendo a la Fundación a tal punto que hoy están vinculadas casi 400 personas. 

El nombre “Unidos por un Sueño” está relacionado al deseo que no alcanzaron a concretar los taxistas asesinados. Durante meses planearon la constitución de una cooperativa que los agrupara y formalizara su trabajo en la región. Querían renovar su flota de taxis y actualizar los registros y permisos con el tránsito departamental. Pero los hombres del jefe paramilitar, Rodrigo Tovar Pupo, alias “Jorge 40”, no lo permitieron; ¿la razón? Según los familiares de las víctimas, los taxistas fueron tachados de auxiliadores de la guerrilla.

Es por eso que el trabajo del Centro Nacional de Memoria Histórica (CNMH), además del acompañamiento a los familiares y del apoyo en las fechas de conmemoriación de las masacres, también trata de dignificación de las víctimas, defender el derecho a su buen nombre y reconstruir los hechos.

Hoy se habla del tema con más tranquilidad, las personas pueden caminar libremente despues de las 6 de la tarde y la memoria histórica es protagonista en el nuevo capítulo de Villanueva. Las familias víctimas de los dos masacres decidieron nombrar a uno de los parques, “Ramiro Montes Campo” (en honor a uno de los líderes asesinados), crearon una galería con las fotografías de sus seres queridos y pintaron de blanco varias rocas gigantes antes ignoradas en los alrededores del parque para escribir sobre ellas el nombre de sus muertos. Primero, el nombre de los que cayeron el 8 de diciembre de 2002 y los taxistas del 2 de febrero de 2003. Con los días, adenás, se han ido acercando personas que también perdieron familiares en otros hechos ocurrido en el municipio. El pasado 3 de febrero, sumaron tres nombres más a las rocas.

Paola lo recuerda todo pero no le gusta mencionar los detalles. Reconoce que a veces llora pero evita quedarse en el dolor o en las imágenes de aquellos días en los que le tocó huir por “medio Colombia” para que no la mataran. “Ahora estamos en otro momento de la historia. Queremos a un pueblo querendón y fiestero que le rinda tributo a mi tío y todos las personas que perdimos en la guerra”, dice.

Publicado en Noticias CNMH


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