Etiqueta: Conmemoración

Luces, cámara, sonido… ¡Memoria en acción!

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CNMH

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video LICHTGRENZE

Publicado

06 Nov 2014


Luces, cámara, sonido… ¡Memoria en acción!

Hace 25 años que se “escuchan los vientos de cambio” en Berlín, como diría Scorpions en su emblemática canción Wind of change, luego que el Muro cayera. Y es que pocas ciudades en el mundo han sido tocadas como la capital alemana por sucesos históricos tan determinantes, unas veces buenos, otras veces traumáticos, pero siempre interesantes y sobre todo transformadores de la realidad.

La convulsionada y frenética historia de Berlín ha dejado huellas profundas y visibles en la ciudad, pero especialmente en la sociedad: lejos están los tiempos en que la mayoría de los alemanes, que durante los años inmediatos después de la Segunda Guerra Mundial no hablaban de lo sucedido, callaban como queriendo olvidar o negarlo todo. Al contrario, el país centroeuropeo es hoy un referente mundial en el tema de la memoria histórica, archivos, memoriales, museos, pedagogía y leyes que amparen estos procesos de reivindicación y resistencia al olvido.

Es por eso que para la conmemoración de los 25 años de la caída del Muro de Berlín, próximos a cumplirse este 9 de noviembre de 2014, surgen iniciativas de memoria histórica artísticas y deslumbrantes –literalmente- que llaman la atención de berlineses y personas de todas partes del mundo por igual. Tal es el caso del proyecto LICHTGRENZE (frontera de luz), organizado por el Kulturprojekte Berlin GmbH, que consiste en una instalación de 8000 globos de helio luminosos,  que trazan la frontera de 15,3 kilómetros  por donde el muro dividía la ciudad. Es un recordatorio a la vez artístico, hermoso y llamativo para conmemorar a las víctimas y reflexionar sobre el pasado para que no se repita.

Otro ejemplo es una iniciativa anterior (2009) pero no menos creativa, hecha también con motivo de la conmemoración de la caída del muro: Berlin Wall of Sound (el Muro de Sonido de Berlín). La apuesta del colectivo Netaudio Berlin, consiste en que por medio de una convocatoria en internet se le pidió a las personas que grabaran sonidos en los lugares en donde solía estar el muro y los subieran a una página web que permitía ubicarlos en un mapa satelital de la ciudad en el que se aprecia el resultado del proyecto a medida que crecía: un muro invisible trazado con los sonidos de la ciudad actual. Más que simplemente reconstruir el trazado del muro, o incluir sonidos de las viejas sirenas, tanques, perros, etc., este proyecto colaborativo pretende descubrir cómo suena el área hoy y reflejar cómo la ciudad y su gente han reclamado este espacio, antes vedado por el conflicto.


Dos formas alternativas de construir memoria histórica, ambas creativas, divertidas, abiertas incluyentes y participativas.


Y es en esta misma vía que el Centro Nacional de Memoria Histórica está enfocando su trabajo y por eso son tan valiosos los aprendizajes y los vínculos que se han estrechado entre el CNMH y algunas iniciativas de memoria en Alemania, como sucedió durante el Seminario Internacional de Museos y Lugares de Memoriacon el señor Hubertus Knabe, director del memorial de la antigua prisión de la Stasi en Berlín, que afirma volver a su país con un ánimo renovado luego de haber conocido las experiencias colombianas en materia de memoria histórica y manifestó querer trabajar de la mano del CNMH; o la señora Dagmar Hovestadt, experta en el manejo de archivos desclasificados, que participó en el Seminario Internacional ‘Archivos para la Paz’ también convocado por el CNMH.

“Las barreras mentales por lo general perviven más tiempo que las de hormigón”, dijo Willi Brandt, el popular canciller de la Alemania occidental refiriéndose a las heridas y consecuencias que había dejado la guerra y la división en Alemania. Y precisamente por eso es que promover las iniciativas de memoria histórica artísticas, académicas, sociales, etc. que interpelan al observador e invitan dialogar, conocer y reflexionar sobre nuestra historia, se hace cada vez más urgente para poder superar, como lo intentan los alemanes, las taras, las divisiones y los traumas que el  conflicto ha dejado en nuestro país.

 


caída muro de Berlín, Conmemoración, Proyecto

“Todos somos memoria” en el Parque de la 93

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Autor

CNMH

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CNMH

Publicado

18 Nov 2014


“Todos somos memoria” en el Parque de la 93

Desde el año 2012, el Museo Nacional de la Memoria (MNM) viene adelantando su construcción social a partir de convocatorias, procesos expositivos, apoyo a sentencias, acompañamiento a entes territoriales y proceso de conceptualización del proyecto del Museo, entre otros trabajos más. Todas estas acciones se enfocan al  reconocimiento, dignificación, articulación y acompañamiento de las diversas iniciativas y acciones de memoria que tiene el País.

Como parte de esta construcción social, el CNMH ha diseñado la exposición Todos Somos Memoria, una exhibición que se lanzó en octubre durante la VII Semana por la Memoria en el Centro Cultural Gabriel García Márquez de Bogotá y que ahora se presenta desde el 15 hasta 30 de noviembre en el Parque de la 93 (Cra. 11A y 13 entre calles 93A y 93B).

“Queremos ampliar los públicos que habitualmente manejamos en los eventos. Así como lo dicta la ley (1448 del 2011) debemos llegar a todos los sectores, víctimas o no víctimas, para lograr una comprensión  del conflicto. El Parque de la 93 resulta un espacio que maneja distintos públicos, además, tiene antecedentes de índole cultural donde se puede presentar la construcción del Museo Nacional de la Memoria”, asegura Ana Gabriela Jiménez, integrante de la Dirección del Museo de la Memoria del CNMH.

En la muestra se presentan fotografías e imágenes de los procesos que siguen contribuyendo a la creación física del MNM para que la sociedad continúe familiarizándose y reconociendo los esfuerzos que realizan las víctimas y sus acciones de resistencia en clave de memoria.

“Otras de las razones por las que se plantea llevar ´Todos Somos Memoria´ al Parque de la 93 responde a que cerca de allí, en la Embajada de Francia tenemos Memorias Plurales Del Conflicto, otra exposición que lanzamos hace algunas semanas.  La idea es aprovechar las dos exhibiciones y construir un circuito de exposiciones creadas por el CNMH en esta zona de la ciudad”, finaliza Ana Gabriela.

 


Bogotá, Conmemoración, Memoria Histórica, MNM

Así se vivirá el 9 de Abril en el CNMH

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Autor

CNMH

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CNMH

Publicado

03 Abr 2015


Así se vivirá el 9 de Abril en el CNMH

Con el lanzamiento público en Bogotá del predio en el que se construirá el Museo Nacional de la Memoria, el evento “Territorio como víctima, lugar para la materialización de la paz” con comunidades indígenas en la Sierra Nevada de Santa Marta, la marcha por las víctimas del conflicto armado y la visita al Congreso, desde el CNMH conmemoramos el Día Nacional de la Solidaridad con las Víctimas.


La jornada iniciará a las 9:00 a.m. con la ceremonia inaugural del lote donde se construirá el Museo Nacional de la Memoria en la Avenida Calle 26 con Calle 34 y desde allí se unirá a la marcha anual en solidaridad con las víctimas que ha dejado el conflicto armado en Colombia. Alterno a esta actividad, en la Sierra Nevada de Santa Marta, estaremos iniciando el encuentro indígena para reflexionar sobre el territorio como víctima y lugar para la materialización de la paz.

Además de las actividades con participación directa del CNMH, el país conmemora el 9 de abril así:

  • Arauca: Conmemoración del 9 de abril resaltando la participación de víctimas de minas antipersonal.
  • Bogotá: Proyección del documental “No hubo tiempo para la tristeza” en el Festival Internacional de Cine por los Derechos Humanos. 4:00 p.m. en el Aula Máxima Universidad Jorge Tadeo Lozano (Carrera 4 No. 22-61).
  • San Luis de Palenque: Reunión, misa, marcha y siembra árboles por la memoria de las víctimas del conflicto.
  • Nariño: Foro “Por la paz y el cese al fuego bilateral”. Miércoles 8 de abril a partir de las 10 am en el Auditorio Luis Santander Benavides de la Universidad de Nariño
  • Medellín: A partir de las 9 de la mañana iniciará la marcha-carnaval por la paz desde la Universidad de Antioquia hasta el Parque de las Luces, frente al Centro Administrativo La Alpujarra, donde se realizará un concierto por la paz.
  • Santa Rosa, Bolívar: Marcha contra la siembra de minas antipersonal.
  • Ibagué: Concierto por la vida con La coral Ciudad Musical, Patrimonio Cultural del Tolima, le canta a la vida el 9 de Abril desde las 8:00 de la noche.
  • Barrancabermeja: Movilización por las víctimas y por la paz en Barrancabermeja convocada por la Unidad de Reparación de Víctimas.
  • Foro Internacional de Víctimas del Exilio: Hangout abierto a todo público, con testimonios y tertulias sobre algunos temas puntuales.
 


9 de Abril, Conmemoración, Memoria, Víctimas

Segovia también recuerda la masacre de 1996

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CNMH

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El Colombiano, Medellín, 25 de abril de 1996

Publicado

29 Abr 2015


Segovia también recuerda la masacre de 1996

Segovia, un pequeño pueblo minero, se levanta entre las montañas del Nordeste de Antioquia. En el parque central hay un monumento que rinde homenaje a las víctimas de la masacre del 11 de noviembre de 1988. Sin embargo, su tamaño no parece hacerle justicia a la magnitud de los hechos violentos que ha padecido su población.


La comisión del Centro Nacional de Memoria Histórica, CNMH, llegó el viernes 24 de abril después de cuatro horas de viaje por tierra desde Medellín. El objetivo: asistir y participar en la primera conmemoración de la masacre ocurrida el 22 de abril de 1996.

Los hechos: la masacre de La Paz y El Tigrito, Segovia, 22 de abril de 1996

Con advertencias anónimas de un asesinato masivo, el pueblo de Segovia ya se preparaba para lo peor. Grafitis intimidantes, llamadas amenazadoras, extraños caminando por las calles encapuchados, boletines con advertencias que llegaban debajo de las puertas infundieron terror en la población.
Finalmente, el 22 de abril, a las 2:25 pm, aterrizó en el aeropuerto de Otu una avioneta comercial. Entre sus pasajeros se encontraban seis hombres que llegaban hacer parte del grupo victimario.

El capitán Rodrigo Antonio Cañas Forero, del Ejército Nacional, los esperaba en la pista para recibirlos. Tras mantener unas charlas en la base militar de Otu y en el estadero del aeropuerto, estos seis hombres se reunieron con otros dos que habían llegado, por tierra desde Medellín, en un carro de la empresa Frontino Gold Mines (FGM).

Montados en un campero y después de varios inconvenientes, los ocho hombres llegaron a las 7:40 p.m. al salón de billares Villa Flay ubicado en el barrio La Paz (casco urbano de Segovia). Encapuchados y armados con granadas, pistolas automáticas y revólveres, estos sicarios obligaron a las personas que se encontraban dentro del establecimiento a tenderse en el piso. Acto seguido, los ejecutaron. Solo algunas pocas personas lograron salvarse, pues aprovecharon los cortos momentos en que los victimarios se quedaban sin municiones. Cuando un hombre que se encontraba allí devolvió el fuego, los sicarios abandonaron el lugar.

Pero el terror no acabó. A las 8:00 p.m. el campero se estacionó frente al salón de billares El Paraíso, en el barrio José Antonio Galán (o El Tigrito); los hombres armados descendieron del vehículo para repetir el ataque.  Finalmente, estos ocho asesinos emprendieron la huida por la vía hacia Puerto Berrio dejando una estela de muerte a su paso.

La conmemoración

A las 10 de la mañana del 25 de abril de 2015, víctimas del conflicto armado en Segovia y sus alrededores empezaron a llegar a la Casa de la Cultura del pueblo. Allí, abogados provenientes de Medellín y de Bogotá, invitados por la Asociación de Víctimas y Sobrevivientes del Nordeste Antioqueño, atendieron individualmente a cada una de las familias para escucharlos, resolver sus inquietudes y brindarles una asesoría jurídica de acuerdo con cada caso.

A las 2:30 p.m. se dio inicio formal a la primera conmemoración de la masacre de 1996, 19 años después de los hechos. Luis Fernando Álvarez, director de la Asociación de Víctimas y Sobrevivientes del Nordeste Antioqueño, recordó a los asistentes que allí no solo los convocaba la masacre del 96, sino todas las ocurridas en el pueblo y todas las otras formas de violencia que han llenado de luto y de dolor a Segovia. Además, recalcó que las muertes no fueron aisladas, fueron premeditadas y con ellas se buscó silenciar los proyectos de vida de muchas comunidades y a la oposición política. “Queremos que estos hechos no se vuelvan a repetir en el futuro y podamos vivir sin escuchar el fuego de las metralletas y de los fusiles; que todas las comunidades levanten la memoria en honor de todas las personas que fueron asesinadas”, afirmó.

Cuando Luis Fernando Álvarez finalizó su intervención, la canción “No se puede sepultar la luz” empezó a sonar en el fondo del auditorio. En la pared central, frente a todos los asistentes, los nombres de las víctimas fatales y lesionadas de la masacre de 1996 empezaron a aparecer, uno por uno. Luego, empezaron a pasar lentamente antiguas noticias de prensa sobre los hechos publicados en los periódicos y revistas más importantes del país. El silencio se apoderó del salón.

Al finalizar la canción, Daniel Cabezas, religioso jesuita, se tomó el estrado para recordarles a los asistentes la importancia de seguir creyendo en Dios porque siempre está caminando al lado de cada una de las personas. Pidió recordar a las personas que murieron para decir “No Más” y seguir con la convicción de construir un país mejor.
Acto seguido, el grupo de hip hop, The raza, se subió al escenario. Inspirados en las historias de sus padres y en lo que vivieron desde pequeños, estos chicos nacidos en Segovia aprendieron a plasmar sus angustias, dolores y palabras de protesta en canciones. Además de cantar dos de sus composiciones, invitaron a los asistentes a recordar a las personas que ya no están, pero que nunca se olvidarán.“Memorias de un pueblo” retumbó en el lugar como un homenaje a las víctimas.

Posteriormente Ronald Villamil, investigador del CNMH y relator del informe “Silenciar la democracia. Las masacres de Remedios y Segovia 1982 – 1997”, subió al escenario para presentar la segunda edición de esta importante investigación. Además de agradecer a las personas que hicieron posible la realización de este texto, Villamil enfatizó en las deudas que tiene el Estado con esta comunidad. Asimismo, explicó las novedades que incluye esta segunda edición del informe, entre las que se cuenta la condena al político liberal César Pérez García como determinador y coautor de la masacre de 1988.

Luego, algunas víctimas presentes reclamaron justicia, verdad y reparación, y exigieron que estos hechos no se vuelvan a repetir.

A la salida del evento, todos los asistentes recibieron un ejemplar del texto “Silenciar la democracia”.

 


Conmemoración, Masacre, Segovia

La ciudad de los fotógrafos

La ciudad de los fotógrafos

Autor

CNMH

Fotografía

CNMH

Publicado

11 Feb 2016


La ciudad de los fotógrafos

Esta semana se conmemoró en Colombia el día del periodista. Hubo conferencias al respecto, lanzamientos de informes, como el de la Fundación Para la Libertad de Prensa (Flip), que dan cuenta de cuan difícil es esta profesión en un país como Colombia: asesinatos, amenazas, censuras, autocensuras, condiciones laborales deplorables y mucho más. Por eso Colombia escogió el nueve de febrero como la fecha para honrar la labor de muchos comunicadores que trabajan, y viven, con la convicción de mostrar las realidades más profundas de nuestro país.

Por esto nuestra recomendación de la semana en CINE + MEMORIA va de la mano del derecho a la información y la libertad de expresión en época de conflictos. Y es que en “La ciudad de los fotógrafos”, documental chileno, se muestra cómo un grupo de reporteros gráficos registraron visualmente las violaciones a los derechos humanos durante la dictadura de Augusto Pinochet.

Este film dirigido por Sebastián Moreno, da cuenta de la importancia que tiene el testimonio gráfico para el registro de la historia, pues las imágenes tomadas por estos fotógrafos fueron fundamentales para iniciar procesos judiciales contra la dictadura chilena, convirtiéndose en archivos documentales de la memoria reflejando la barbarie de las torturas, la represión y la desaparición forzada de la época. “Fui el fotógrafo de los perdedores y de los muertos”, relata uno de varios fotógrafos que llegaron a concluir que el arma utilizada para enfrentar a la dictadura, era su cámara. La sensibilidad.

Muchos periodistas en Colombia, al igual que sucedió en Chile, han sufrido amenazas, exilios y hasta asesinatos en búsqueda de las historias del conflicto armado del país. “La ciudad de los fotógrafos” es un documental imperdible para quienes dudan de la importancia de los periodistas en contextos de conflicto, en donde, a manera de heroísmo, estos fotógrafos resistieron a la dictadura para denunciarla. Su trabajo no ha terminado, pues siguen buscando entre sus fotografías a muchos de los desaparecidos y así “…de alguna manera, devolverlos a la vida”.

Publicado en Cine + memoria



censura, Colombia, Conmemoración, Día del periodista, libertad de prensa

Las Brisas: 16 años de un territorio donde emerge la vida

Las Brisas: 16 años de un territorio donde emerge la vida

Autor

CNMH

Fotografía

César Romero para el CNMH/span>

Publicado

11 Mar 2016


Las Brisas: 16 años de un territorio donde emerge la vida

  • El 10 de marzo del año 2000, 12 personas de la vereda Las Brisas fueron asesinadas en una incursión paramilitar. 

  • Conmemoración de este hecho luctuoso, con la presentación itinerante de telares, la presentación de documental “Memoria Latente” y el lanzamiento de la libro “Del ñame espino al calabazo. Objetos que despiertan memorias”.

  • Sábado 12 de marzo a las 10 a.m en la vereda Las Brisas, María la Baja-Bolívar.


El 10 de marzo del 2000, un grupo de 60 paramilitares al mando de Rodrigo Mercado Pelufo, alias ‘Cadena’, exjefe del Bloque Montes de María, llegó al corregimiento de Mampuján en el municipio de María la Baja, Bolívar, y ordenó a sus habitantes desplazarse a más tardar en la madrugada, amenazándolos con que, de no hacerlo, les “pasaría lo mismo que a los pobladores del Salado”, en referencia a la masacre ocurrida un mes antes. Este hecho produjo el desplazamiento de más de 300 personas. 

Luego de atemorizar a la población, los paramilitares retuvieron a siete campesinos y los obligaron a guiarlos por la denominada ruta de la muerte, hasta el Tamarindo, en la vereda Las Brisas en San Juan de Nepomuceno, un espacio de encuentro e intercambio de los pobladores. En el camino los 60 paramilitares de ‘Cadena’ se unieron a 90 hombres del Bloque Norte que venían de María la Baja, quienes llegaron a apoyarlos. El Tamarindo, un lugar tildado por los paramilitares como campamento guerrillero, estaba vacío y fue allí donde asesinaron el 11 de marzo a los 12 campesinos de Las Brisas. [Ver especial sobre Las Brisas].

El próximo sábado 12 de marzo, la comunidad en un evento masivo conmemorará 16 años de este horrible suceso, donde perdieron la vida Joaquín Fernando Posso Ortega, José Joaquín Posso García, Alfredo Luis Posso García, José del Rosario Posso García, Gabriel Antonio Mercado García, Rafael Enrique Mercado García, Wilfrido Mercado Tapia, Manuel Guillermo Yepes Mercado, Dalmiro Rafael Barrios Lobelo, Jorge Eliecer Tovar Pérez, Alexis José Rojas Cantillo y Pedro Adolfo Castellanos Cuten. La conmemoración contará con una comitiva de víctimas, instituciones del Estado y organizaciones sociales que saldrá desde San Juan, San Cayetano y Cartagena en solidaridad con la comunidad de Las Brisas. 

Habrá un acto religioso, la presentación itinerante de telares, la proyección del documental “Memoria Latente” y el lanzamiento del libro ‘Del ñame espino al calabazo. Objetos que despiertan memorias’, iniciativa de memoria creada por la comunidad de Las Brisas con apoyo del CNMH. Este libro recopila las experiencias resultantes del trabajo desarrollado en el proyecto Impreso en la Memoria, liderado por la Coordinación de Prácticas Artísticas y Culturales de la dirección del Museo Nacional de la Memoria del Centro Nacional de Memoria Histórica. Con este proyecto se buscó fortalecer y articular los procesos colectivos de reconstrucción de la memoria a través de prácticas artísticas y culturales en las comunidades de Las Brisas (departamento de Bolívar) y Tabaco (departamento de La Guajira).

CONMEMORACIÓN DE LAS BRISAS

DÍA: Sábado 12 de marzo 

HORA: 10:00 a.m 

LUGAR: Vereda Las Brisas, María la Baja-Bolívar

“>

Publicado en Noticias CNMH



Conmemoración, Memoria, Paramilitares, vereda Las Brisas

“La verdad es de todos”: Conmemoración de un ataque que estaba en el olvido

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Lizeth Sanabria

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Lizeth Sanabria

Publicado

11 Jul 2019


“La verdad es de todos”: Conmemoración de un ataque que estaba en el olvido

Desde el año pasado, los sobrevivientes y familiares víctimas del ataque de las Farc a los pelotones de contraguerrilla Texas 2 y Texas 3 del Ejército Nacional, ocurrido el 8 de julio de 1999 en Gutiérrez, Cundinamarca, se reúnen para no olvidar a quienes perdieron la vida por este hecho y para reclamar verdad, justicia y garantías de no repetición.


En Colombia las historias de muerte y desolación a causa de la guerra abundan en la mayoría de los pueblos, por no decir que en todos. El pasado domingo 7 de julio se reunieron más de 100 personas en Gutiérrez, Cundinamarca, para conmemorar uno de los tres ataques guerrilleros perpetrados por las Farc hace veinte años. 

Mujeres, hombres, niños y niñas llevaban en sus manos rosas rojas y blancas que sembraron junto a una piedra en la vereda El Cedral, a escasos kilómetros del casco urbano de Gutiérrez. Allí se abrazaron, cantaron y recordaron a los que la guerra les arrebató el 8 de Julio de 1999, en uno de los ataques más sangrientos que se haya vivido en las cercanías a Bogotá. Una atmósfera propicia para un momento de duelo y encuentro. 

Ese día, los 56 hombres del Batallón de Artillería No 13 “General Fernando Landazabal Reyes” se enfrentaron a más de 500 miembros de la guerrilla de las Farc. Murieron 38 militares, 35 soldados regulares y tres suboficiales. También, se dice extraoficialmente, hubo guerrilleros muertos.

Para la mayor María Fernanda Cifuentes, oficial de víctimas del Departamento Jurídico Integral del Ejército Nacional, quien acompañó la conmemoración, en este hecho se cometieron, por parte de la guerrilla de las Farc, graves violaciones al Derecho Internacional Humanitario (DIH).

“Este fue un ataque indiscriminado, la muerte de nuestros 38 militares fue por tiros de gracia, un delito de lesa humanidad a la luz del Derecho Internacional Humanitario”, comentó la mayor Cifuentes.  

De acuerdo con la oficial, cuando los combatientes dejan sus armas en un enfrentamiento, o lo que militarmente se conoce como deponer, como pasó con algunos soldados en Gutiérrez, “tienen el derecho a que su vida sea salvaguardada, y eso no sucedió acá, fueron vilmente masacrados, y fuera de eso hubo utilización de armas no convencionales como cilindros bomba”, añadió. 

Familiares de las víctimas del ataque se abrazan durante la conmemoración. – Fotografía: Lizeth Sanabria/CNMH

En Gutiérrez, se conmemoró la vida después de la muerte, en este caso de hombres que estaban prestando servicio militar, con la ilusión, tal vez, de que en el futuro Colombia fuese un mejor país. Pero también se recordó el horror del conflicto para que este no se vuelva a repetir. 

“Me parece excelente que hagan este tipo de eventos, desde el año pasado, después de 19 años de sentirnos olvidados, de sentirnos decepcionados, es algo muy bonito que llegaran a este punto para no olvidar a nuestros compañeros”, dice Marco Tulio Morales, sobreviviente del ataque a Gutiérrez. 

En este caso dos sentencias del Consejo de Estado condenan a la Nación por una desprotección de los militares.

El Consejo de Estado dictamina que este ataque “…da cuenta de varias circunstancias que rodearon la planeación y ejecución de la operación militar que constituyen verdaderas actuaciones omisivas que pusieron a la víctima y sus demás compañeros militares en una situación de indefensión frente al ataque de la subversión”.

Así mismo, las familias de los militares quieren ser reconocidas como víctimas dentro de la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP) y que su caso sea llevado a la Comisión de la Verdad.

“Presentar una medida de satisfacción en nombre de esas víctimas sobrevivientes y las víctimas indirectas que son los familiares. Todo lo que fueron ataques y tomas guerrilleras fue uno de los componentes del primer informe que presentó la organización ACOMIDES (Asociación Colombiana de Víctimas de Desaparición Forzada y Otros Hechos Victimizantes) a la JEP, que reflejaba los hechos de secuestro y desaparición forzada o los aspectos de ataques a unidades militares”, comparte la mayor María Fernanda Cifuentes. 

El dolor es inevitable en este tipo de espacios, a pesar de los 20 años que han pasado, las heridas siguen abiertas, detalles de la vida. Al escuchar una canción que recuerda un ser querido, o pisar el terreno donde fueron asesinados los hijos de estas madres se remueven sentimientos.

“Queremos que quede en la memoria que gracias a los héroes de Gutiérrez, muchos hoy en día viven, que no nos olvidemos de ellos”, dice Viviana Osorio, hermana del soldado Helmer Revelo Sarmiento, quien murió en este ataque. 

“La verdad es de todos”, expresaron varios familiares durante la conmemoración.  Una frase donde piden saber qué pasó, y a la vez ser escuchados, para que el país conozca sus sentimientos y dolores alrededor de la guerra. 

“Hay esperanza, después de mucho tiempo de nosotros estar creyendo que no teníamos voz, que éramos olvidados de este conflicto y nos dieron una luz de esperanza, de saber que no nos habían olvidado, de que los sobrevivientes todavía estamos en la memoria del Ejército, es un signo de esperanza”, finaliza Marco Tulio Morales uno de los sobrevivientes del ataque a Gutiérrez. 

 


Ataque, Conmemoración, Cundinamarca, Ejército Nacional, Farc, Gutiérrez, Iniciativas

Unidos contra la desaparición forzada

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Autor

Ángela María Forigua

Fotografía

Ángela María Forigua

Publicado

29 Ago 2019


Unidos contra la desaparición forzada

El 30 de agosto se conmemora el Día Internacional de las Víctimas de Desapariciones Forzadas. En el marco de esta fecha el Centro Nacional de Memoria Histórica (CNMH) realizará un conversatorio de sensibilización y un acto simbólico en Marsella (Risaralda), para hablar sobre esta atroz forma de violencia en el marco del conflicto armado del país.


Navegar el río Cauca desde el norte del departamento del Valle del Cauca al sur de Risaralda es descubrir las historias de cientos de personas que fueron arrojadas en sus aguas, muchas como forma de silenciamiento dentro de la guerra. Sucede en Marsella (Risaralda), municipio donde está uno de los cementerios con más personas no identificadas en Colombia. 

Y es que en este camposanto, a 2012, de los 482 cuerpos que se encontraban en este camposanto como N.N., el Instituto Nacional de Medicina Legal había logrado identificar 155, una labor admirable dentro las adversidades que existen en el país para desarrollar este trabajo, no solo por la falta de equipos, presupuesto y personal, sino porque en muchos lugares del país la presencia de grupos armados ilegales dificulta o impide aún más esta labor.

La de Marsella es reflejo de una problemática que como la de la desaparición forzada data de tiempo atrás y se extiende por varios territorios de Colombia. Según el Observatorio de Memoria y Conflicto del CNMH, los grupos paramilitares fueron responsables del 32.66% de los casos registrados entre 1970 y el 2018 (un total de 26.284); las guerrillas, del 12,97% (10.441); los grupos posdesmovilización, del 3,15% (2.541) y los agentes del Estado, del 2.98% (2.401).

A este mapa debemos agregar las versiones de las diversas personas de los grupos armados, legales e ilegales, que con sus testimonios ayudan en la ubicación de zonas donde las víctimas eran enterradas o abandonadas, lugares del horror que hoy llaman al encuentro y la búsqueda solidaria. 

Esta forma de violencia ha reproducido el horror permanente de la guerra que se afianza con el sufrimiento extendido, que no encuentra sosiego hasta saber qué pasó con su ser querido, una realidad que nos convoca a seguir trabajando hasta encontrarlos, como reza el lema de todas las organizaciones de víctimas que luchan contra de la desaparición forzada. 

Para conmemorar el Día Internacional de las Víctimas de Desapariciones Forzadas, el Centro Nacional de Memoria Histórica realizará desde el jueves 29 de agosto, a partir de las 2:00 p.m., un homenaje a todos los colombianos que han sufrido por este flagelo. A las 7:00 p.m., en Marsella se llevará a cabo una velatón, que irá desde el Cementerio Municipal Jesús María Estrada hasta la Casa de la Cultura, en honor a los cuerpos que han sido rescatados del río Cauca y que fueron enterrados allí. 

El siguiente día, 30 de agosto, se exaltará el trabajo de la comunidad de la vereda Beltrán entorno al esclarecimiento, con un evento simbólico desde las 9:00 a.m. 

Unidos contra la desaparición forzada

Lugar: Marsella, Risaralda
Día 01: 29 de agosto

Conversatorio de sensibilización y conmemoración del Día Internacional de las Víctimas de Desapariciones Forzadas en el municipio
Hora: 2:00 p.m.
Evento cerrado

Velatón
Desde el Cementerio Municipal Jesús María Estrada hasta la Casa de la Cultura, en honor a los cuerpos que han sido rescatados del río Cauca y enterrados en Marsella.
Hora: 6:30 p.m. 
Lugar: Cementerio Municipal Jesús María Estrada


Día 02: 30 de agosto

Conmemoración en Beltrán, Risaralda, por las víctimas de desaparición forzada y exaltar el trabajo de la comunidad de la vereda Beltrán entorno al esclarecimiento de este hecho victimizante
Hora: 9:00 a.m.
Lugar: Beltrán, Risaralda


Más información:

Ángela María Forigua
angela.forigua@cnmh.gov.co

 


Conmemoración, Desaparición Forzada, Marsella

Un solo desaparecido debería bastar para conmover

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Autor

Diana Gamba

Fotografía

Diana Gamba

Publicado

05 Sep 2019


Un solo desaparecido debería bastar para conmover

Con una asistencia de más de 50 personas en la vereda Beltrán, de Marsella (Risaralda), tuvo lugar, el pasado 30 de agosto, la conmemoración del Día Internacional de las Víctimas de Desapariciones Forzadas.


A dos horas de Pereira se encuentra la vereda Beltrán en Marsella. Este lugar fue durante años el reflejo del dolor de la violencia al ser el portador de centenares de cuerpos que bajaban por las aguas del río Cauca, a causa del conflicto en el Norte del Valle.

En este municipio, con uno de los cementerios de personas no identificadas más grande de Colombia, se realizó un evento conmemorativo  del Día Internacional de Desapariciones Forzadas, al que asistieron organizaciones de víctimas y representantes de la Unidad de Víctimas, la Fiscalía, Medicina Legal, Unidad de Búsqueda de Personas dadas por Desaparecidas e integrantes del Centro Nacional de Memoria Histórica (CNMH).

Compartimos estas palabras de Sebastián Londoño, Asesor técnico de la Dirección General del Centro Nacional de Memoria Histórica, pronunciadas ese día en la conmemoración.

“Gran parte de lo que motiva este encuentro remite a la desolación y no permite escapar, sin inmensos esfuerzos, a la devastación que han imprimido las violencias. Hoy, en la rivera del Cauca, nos enfrentamos a las reflexiones que obligan un conflicto armado de larga duración, cuya complejidad se explica, entre otros, por los vínculos con fenómenos ligados a la delincuencia organizada y las economías criminales.

Por esta vía, se presenta entonces ante nosotros un repertorio de violencias que se mezclan y se funden en una complejidad que no pocas veces abruma y desalienta. Con todo y lo importante que son, no es este el momento, y mucho menos el lugar, para hablar de cifras y enunciar la dimensión cuantitativa del fenómeno. Por lo que significa para sus familias, para todo aquel que los piensa, que los busca, que no ha podido hacer el duelo, por las formas en que impacta sus entornos, y por la intención de invisibilización y desconocimiento que representa y constituye la Desaparición Forzada, un solo desaparecido debería bastar para conmover y, sobre todo, movilizar a la humanidad.

Como si la gravedad de la práctica y sus efectos sobre las víctimas –directas e indirectas-, comunidades y su entorno no bastara, y como si la naturaleza misma de la Desaparición Forzada, con sus intencionalidades de castigo, producción de terror y ocultamiento no fuera suficiente, vale la pena entonces recordar e insistir en que se trata también de un crimen de lesa humanidad.

En términos de caracterización, aproximarse al fenómeno de la Desaparición Forzada de Personas implica verse abocado también al esfuerzo por identificar a los ejecutores. Superando su origen histórico –en principio ligado a prácticas de actores estatales-, la Desaparición Forzada, muy infortunadamente, se ha hecho parte del repertorio de actores armados ilegales muy diversos.

Esto hace que la labor de esclarecimiento se torne aún más difícil en un contexto particularmente complejo como el nuestro, y del cual el caso que hoy nos convoca es fiel reflejo, donde hay fronteras difusas por medio de las cuales se verifican tránsitos entre el conflicto armado y la criminalidad organizada y el narcotráfico.

Pero es justo allí, ante lo desolador que se nos presenta el panorama, que sin pensarlo y contra los pronósticos más probables, nos sobrecogen las iniciativas humanitarias de gentes como las de las poblaciones rivereñas del Cauca, habitantes como los de Beltrán y Municipios como Marsella. Y es en este sentido que también la otra gran parte de lo que motiva este encuentro no es desoladora.

Como en el fragmento del cuento “El ahogado más hermoso del mundo” de García Márquez (que retoma la Universidad Santo Tomás en el documental Ríos de vida, santuarios de la memoria, pero en plural, pues no se trató de uno, sino de muchos, casi incontables para la memoria de quienes los acogieron: “No tuvieron que limpiarles las caras para saber que eran unos muertos ajenos”. Y así, en semejante dimensión, es que esta grandeza debe ser exaltada, y reivindicado el papel de estos hombres, mujeres, niñas y niños magníficos, que se reconocen en la humanidad de quienes buscan a sus seres queridos y que, aun sabiendo que venían de río arriba, no por ello renunciaron a lo que asumieron como un mandato ordenado por la más irresistible humanidad porque, como también se lee en el cuento, en algún sentido “a última hora les dolió devolverlo huérfano a las aguas, […] así que a través de él todos los habitantes del pueblo terminaron por ser parientes entre sí”.

Con los costos personales y emocionales que no son  posible evitar frente a esta atroz, aunque silenciosa práctica, o, mejor, atroz justamente por el silencio y ocultamiento que la envuelve, asumieron la labor de visibilización, como un contra hecho a la invisibilización que subyace y es connatural a la desaparición forzada.

Por esto, y por haber cargado y cargar aún con un peso que corresponde también y en parte a la sociedad, aprovecho por medio de estas líneas para nombrar su gesta, para tratar de poner en palabras lo que a las palabras les es difícil reflejar, y para decirles, en nombre de muchos, de muchos que no están acá y de muchos más que ni siquiera conocen ni podrán ustedes conocer, porque espero que sean gentes de todo el mundo que yo tampoco conozco, y no necesito conocer: gracias, millones y millones de gracias”.

 


Conmemoración, Desaparición Forzada, Marsella, Risaralda

 

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