Etiqueta: Caquetá

La memoria registrada para no olvidar en Caquetá

La memoria registrada para no olvidar en Caquetá

Autor

Carolina Giraldo, consultora del CNMH y la OIM

Fotografía

CNMH

Publicado

16 Dic 2015


La memoria registrada para no olvidar en Caquetá


El 28 de noviembre de 2015, en las instalaciones del Museo Caquetá en Florencia, se llevó a cabo el cierre del apoyo brindado por el Centro Nacional de Memoria Histórica (CNMH), la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID) y la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) a la iniciativa de memoria histórica Centro de documentación de la violencia en el Caquetá.

La actividad de cierre consistió en un conversatorio en el que se presentó la página web, se mostró la adecuación del espacio en el que funcionará el Centro de documentación, el mobiliario donado para su operación y se entregó un brochure elaborado como parte del apoyo para la difusión de las actividades de esta iniciativa. Según William Wilches, director del Museo Caquetá, el Centro de documentación “es un espacio de la memoria viva del Caquetá, es un espacio para no olvidar y por ello el trabajo debe continuar”.

Este espacio fue creado en el 2013 por el Museo Caquetá con el propósito de aportar a la recuperación de la memoria histórica, mostrar las versiones de las víctimas y contribuir a que lo ocurrido en el conflicto armado interno se conozca para que no se repita. En sus contenidos se incluye un registro cronológico en torno a la historia del Movimiento 19 de abril (M-19), compuesto por 5.078 unidades documentales que recorren la historia del grupo guerrillero en el departamento entre los años 1974 y 2013. Allí también se puede consultar una recopilación de testimonios (en audio y vídeo) de las víctimas del conflicto armado y el material bibliográfico compartido por la Dirección de Archivos de Derechos Humanos del CNMH, compuesto por copias digitales de documentos sobre hechos victimizantes y sobre el contexto de la violencia en el Caquetá.

El 2015 le significó al Centro de documentación avanzar en la gestión de sus archivos a partir de la donación de computadores y mobiliario para el uso eficiente de la información y en la implementación de la página web www.caquetamemoriaypaz.org, sitio digital que vincula y articula los procesos de memoria histórica de la Plataforma Departamental de Mujeres del Caquetá, Chocaguán (asociación de cacaoteros del Caguán), el Grupo de investigación de historias de vida del programa de Ciencias Sociales de la Universidad de la Amazonía y el Museo Caquetá. Ambas acciones contaron con apoyo técnico del CNMH desde la Estrategia Nación Territorio, la Dirección de Archivos y el equipo de Alfabetizaciones digitales.

En el evento de cierre participaron, además de las organizaciones que impulsan el portal web, el coordinador de la Asociación de víctimas de desplazamiento del Caquetá José Rivera y la Agencia Colombiana para la Reintegración (ACR) con el profesional Jhon Martínez.

* El Centro de documentación de la violencia en el Caquetá forman parte la Red Colombiana de Lugares de Memoria conformada en el Encuentro de Lugares de Memoria realizado en Trujillo (Valle) el pasado 21 de noviembre.

 



Caquetá, Centro de documentación, Memoria

Sembrando la vida en Puerto Torres

Noticia

Autor

CNMH

Fotografía

César Romero

Publicado

27 May 2015


Sembrando la vida en Puerto Torres

Puerto Torres fue conocido por mucho tiempo como “el campo santo”, “el matadero”, “un cementerio”. Esto se debe a que durante 2001 y 2002 esta pequeña inspección del municipio Belén de los Andaquíes, Caquetá, fue tomada por miembros del Frente Sur Andaquíes del Bloque Central Bolívar de las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC) y fue usado para confinar, desplazar y desaparecer a muchas personas. El colegio, la iglesia y la casa cural se convirtieron en las aulas de una “escuela de la muerte”.

Era la primera vez que Consuelo y su hija Olga Patricia visitaban Puerto Torres. Allí, 13 años atrás, murió José Ismael Cabrera, compañero sentimental de Consuelo y padre de Olga Patricia. También, doña Aurita volvía al caserío ya por segunda vez; la primera ocurrió en el año 2002 cuando fue en búsqueda de su hija Marisela y debió salir con las manos vacías tras las amenazas de los paramilitares. “No sea sapa y por aquí no vuelva”, le decían mientras la empujaban fuera con las puntas de las armas pegadas a un costado de la espalda.

Una caravana salió de Florencia a las 8 de la mañana el pasado 21 de mayo. Los familiares de las víctimas ya identificadas que habían llegado de Florencia, Neiva y Bogotá iban todas en un bus. Junto a ellas iban periodistas, miembros de diversas instituciones y funcionarios del CNMH. “La idea de este viaje es volver mucho mejor de lo que salimos”, anunció Helka Quevedo, coordinadora de la investigación “Memoria histórica desde la antropología forense” y relatora del informe “Textos corporales de la crueldad”, cuando ya todos se encontraban sentados y listos para partir.

A las 10:40 de la mañana la caravana llegó finalmente a Puerto Torres. Bajo el kiosko ubicado en el parque central, Helka explicó a los asistentes cuál iba a ser la agenda de la jornada. “Aquí vamos a resignificar un lugar de muerte para sembrar vida”, mencionó. Seguidamente, entregó a los adoptantes voluntarios una hoja donde se resumía la historia de  muerte (aún no conocemos la historia de vida) de la persona sin identificar con la cual debían asumir un compromiso: sembrar un árbol en su honor y volver allí para entregarlo a la familia cuando éste sea identificado y encuentre su nombre.

Posteriormente, los asistentes se dirigieron al planchón de cemento que se ubica detrás del colegio, allí los paramilitares solían descuartizar a las víctimas cuando todavía operaba la Escuela de la Muerte. Sin embargo, en esta ocasión, las personas que ahí se congregaban venían con otro objetivo: honrar a sus familiares que murieron en ese lugar. Con canciones, 36 velones prendidos y una oración a cargo del Padre Jaime de Belén de los Andaquíes, los asistentes pidieron a sus muertos iluminar su camino y darles fuerza para seguir adelante con una nueva luz de esperanza. “En medio de la tristeza debemos dar gracias a Dios porque los cuerpos fueron identificados y pudieron tener una digna sepultura”, expresó el Padre Jaime. Para finalizar el acto, los asistentes se tomaron las manos como símbolo de no repetición y escucharon una sentida plegaria de Doña Aurita, una de las familiares presente en el evento.

Al salir del colegio y tras un refrigerio preparado por la Junta de Acción Comunal de Puerto Torres, cada uno de los adoptantes recibió su árbol y se dirigió a sembrarlo en silencio. Los 36 árboles en honor a las 36 víctimas fatales halladas en Puerto Torres están ahora ubicados en la entrada del caserío y permanecerán allí como un símbolo de esperanza por la identificación de los 27 que aún permanecen sin nombre.

Antes de que la caravana tomara el camino de regreso a Florencia, Don Pedro Elías, Presidente de la Junta de Acción Comunal de Puerto Torres, subió al bus para agradecer a todos los asistentes por su presencia y, tras declamar un poema y cantar el himno al árbol, deseó a las familias que el acto hubiese disipado sus penas.

El retorno a Florencia fue silencioso con los bellos paisajes de la región como testigos.

Publicado en Noticias CNMH



Caquetá, Desaparición Forzada, Puerto Torres

Festival del MAMBE en el Caquetá

Noticia

Autor

CNMH

Fotografía

CNMH

Publicado

09 Nov 2015


Festival del MAMBE en el Caquetá

Entre el 11 y 15 de noviembre se realizará la tercera versión del Festival Internacional Audiovisual MAMBE en el departamento de Caquetá. La propuesta: darle la voz a las víctimas del conflicto armado y resaltar los procesos culturales de las comunidades indígenas.


El documental Cuerpo 36, sobre el informe Textos corporales de la crueldad del CNMH, también se presentará en el festival.

El Festival

El Festival Internacional Audiovisual MAMBE es organizado por una fundación que lleva su mismo nombre. Ésta ha tenido una evolución, pues empezó con un cine club que fue fundado por un grupo de docentes de la Universidad de la Amazonia y posteriormente es tomado por un cuerpo estudiantil quienes se encargaron de darle vida. “Se hizo un esfuerzo por armar un colectivo. Ya no solo se iban a proyectar películas semanalmente, sino que empezamos a realizar un proceso de acompañamiento a las comunidades que iba a desembocar en un festival de cine”, cuenta Jesús Rivera,  representante legal de la fundación.

El nombre del Festival se escogió para resignificar el papel que juega la planta de coca en la cultura ancestral y en la cultura de Colombia. “Nosotros en el Caquetá, al ser puerta de la Amazonía colombiana, tenemos un fuerte contacto con pueblos indígenas y en ese contacto hemos aprendido la historia del mambe”, señala Jesús.  Dice que es una analogía que se hace con lo audiovisual, ya que la coca y el mambe sirven para contar historias y sanar el territorio.

Según sus organizadores, el Festival se diferencia a los del resto del país ya que éste es comunitario. Por eso surge la necesidad de dirigirse a las comunidades y brindarles unas herramientas básicas de producción, dirección, creación de guion, actuación, iluminación, edición; para que a partir de ahí creen historias propias que puedan ser contadas y además para que se asuman como sujetos de derechos.

Todo esto se hace directamente porque las personas lo piden y lo permiten.  Por esto trabajan durante todo el año tratando que la población adolescente y juvenil se vincule a procesos audiovisuales. Precisamente el Festival es un espacio donde se muestra el resultado de ese proceso, donde lo audiovisual entonces es una herramienta para que la comunidad pueda hablar.

El Festival y la Fundación quieren construir identidad, identidad de comunidades que han sido vulneradas por el conflicto armado. “Lo que queremos es darles poder a través de una herramienta audiovisual. Es decirles que ellos también cuentan en un país, es visibilizar a los invisibles, y cuando hacemos esto estamos haciendo paz”, cuenta Andrés Cardona, presidente de la junta directiva.

Versión 2015

En el desarrollo del festival hay talleres para los jóvenes: de fotografía, de manejo de cámara, de actuación y producción. Además este año habrá un curso de cine recursivo con la intención  de que se ruede un documental durante los días del evento.

También hay una proyección de cortos nacionales e internacionales acordes a los cuatro enfoques del Festival (genero, población infantil, medio ambiente y enfoque étnico) y una selección de cortos regionales donde se presentan todos los cortos que se han grabado en el territorio.

Así mismo se realiza una exposición de largometrajes que tengan un tema importante a tratar, pues según sus organizadores es cine para pensar y reflexionar. Este año se presentarán: La tierra y la sombra, El abrazo de la serpiente, Gente de bien y las Tetas de mi Madre.

Entre las novedades de esta versión, es que se por primera vez el Festival se va a descentralizar, pues contará con actividades en el municipio de Doncello, al norte del departamento y en Belén de los Andaquíes, en el sur. La otra, es el concurso de fotografía, el cual es una apuesta para visibilizar a las víctimas, como una estrategia para enaltecer a las personas que han padecido el conflicto armado. También habrá una conferencia con Cesar Oliveros quien presentará su libro: Niños, niñas, conflicto  y cine en Colombia.  

 


Caquetá, Festival, Mambe

¡Peñas Coloradas siempre será el presente!

Noticia

Autor

CNMH

Fotografía

Andrés Cardona (2016) Fotógrafo independiente

Publicado

10 May 2016


¡Peñas Coloradas siempre será el presente!

El pasado sábado 23 de abril de 2016, la comunidad de Peñas Coloradas se reunió en Cartagena del Chairá para conmemorar 12 años de su desplazamiento masivo. El Reencuentro Anual contó con la participación del padre Javier Giraldo, representantes del gobierno local y nacional, delegados de diferentes agencias de Naciones Unidas y de organizaciones de la sociedad civil. Esta es una versión desde las víctimas. 


Al norte de Caquetá se ubica el corregimiento de Peñas Coloradas, a orillas del río Caguán. Para llegar allí hay que recorrer cuatro horas en lancha rápida desde la cabecera municipal de Cartagena del Chairá. Para 2004, según registros de los libros de sus juntas de acción comunal, este lugar contaba con dos mil habitantes, y hoy es un pueblo fantasma del corazón de la Amazonía colombiana, donde opera la base militar de la Fuerza de Tarea Conjunta Omega —una unidad de las Fuerzas Militares de Colombia inaugurada en la primera fase del Plan Colombia—.

Esta región del país vio como en los años ochenta la bonanza cocalera y la falta de oportunidades, crearon las condiciones estructurales para que sus habitantes se dedicaran a la siembra de coca como una alternativa de desarrollo. Se construyeron escuelas, colegios, un centro de salud, un polideportivo, una cancha de futbol, una iglesia, y una plaza de toros que a la vez funcionaba como lugar de encuentro y discusión. “Corrían los años setenta –narra un líder fundador- cuando a Peñas Coloradas llegaron decenas de colonos de diferentes departamentos de Colombia en busca de un mejor futuro. El comercio de pieles, la producción de cacao, caucho y quina fueron algunos de los incentivos de la primera ola de colonización.”

Este hombre, de unos 60 años, hoy desplazado en Villavicencio da detalles del nivel organizativo y de autogestión que se llegó a desarrollar en la comunidad a raíz de la ausencia del Estado y de cómo un operativo militar, la “Operación JM”, desencadenó el desplazamiento masivo de todos los pobladores de este corregimiento. “JM” fue una de las tantas labores militares diseñadas para debilitar la influencia de las Farc, dentro del Plan Patriota, después del fin de los diálogos de paz con el gobierno de Pastrana.

Sin embargo, la comunidad reflexionó durante este reencuentro anual: ¿cuáles fueron los costos en materia de violaciones de derechos humanos e infracciones al derecho internacional humanitario producidos por la “Operación JM” y la respuesta armada de las Farc? ¿Acaso no habría sido posible promover una transición pacífica de la economía cocalera a la economía legal sin necesidad de una operación de tal magnitud?

La toma de Peñas Coloradas es vista como una de las más importantes victorias del Plan Colombia en su lucha contra las Farc, debido a la ubicación estratégica del pueblo en el triángulo compuesto por Meta-Guaviare-Caquetá. Sin embargo, para la población civil el operativo estuvo lejos de ser un gran éxito. Los antiguos habitantes de Peñas Coloradas inscritos en el Registro Único de Víctimas han declarado ante el Ministerio Público por hechos victimizantes y delitos como desplazamiento forzado, tortura, despojo de bienes, lesiones personales, capturas ilegales y homicidio en persona protegida.

Asociado a esto hubo múltiples procesos penales en contra de los habitantes de Peñas Coloradas sindicados por rebelión, durante y después de la Operación JM, los cuales no prosperaron ya que los acusados lograron probar su inocencia y se han iniciado procesos de reparación directa. 

La obra de teatro “Recuerdos” escrita e interpretada por el grupo artístico juvenil Herencia Caqueteña, presentes en el evento, es un testimonio de los acontecimientos vividos durante los días del desplazamiento. La intervención de la representante de la Asociación de Desplazados de Peñas Coloradas y Veredas Circunvecinas fue contundente al pedir en su discurso “un perdón público por parte del gobierno colombiano como medida de reparación simbólica para los sobrevivientes”. Vale la pena recordar que en febrero 15 de 2016, la comunidad de Peñas Coloradas fue reconocida por la Unidad de Víctimas como comunidad sujeto de reparación colectiva.  

 

Durante el evento, tras una invitación a un minuto de silencio por parte del padre Javier Giraldo, y el despliegue de una pancarta con las fotos de los líderes que ya no están en la comunidad, la delegada de la Subdirección de Reparación Colectiva de la Unidad para las Víctimas, Lyda Camacho, explicó a los asistentes el alcance de la reparación colectiva. Así, la comunidad aprovechó el momento para redactar una solicitud formal al Ejército Nacional con el objetivo de que se permita la entrada de un equipo de peritos a la base militar. La Acción de Grupo de Peñas Coloradas se encuentra en estado probatorio pero no ha podido avanzar debido a los múltiples obstáculos que han impedido llevar a cabo una adecuada valoración. El peritaje es esencial para estimar las pérdidas materiales que sufrieron las víctimas con el desplazamiento. 

“Estamos muy alegres por esta resolución pero también expresamos nuestra preocupación por la lentitud en el procesamiento de la Acción de Grupo de Peñas Coloradas instaurada el 21 de abril de 2006 ante el Juzgado Segundo Administrativo del Circuito de Florencia”, dijo un hombre presente en el evento.

En Peñas Coloradas cada casa tenía una historia, cada persona tenía un apodo, cada esquina guardaba un secreto, cada viernes había una fiesta, cada misa tenía un motivo, cada canción tenía un significado, cada chiste tenía su dueño y cada colombiana y colombiano que llegó allí tenía un sueño.  En el momento del desplazamiento no hubo tiempo para la tristeza pero cada año cientos de personas hoy dispersas entre Florencia, Santander de Qulichao, Bogotá, Pitalito, Corinto, Cartagena del Chairá, Santa Rosa de Cabal y Neiva se reúnen en Cartagena del Chairá y en un admirable gesto de valentía le recuerdan a Colombia que “¡Peñas Coloradas nunca será el pasado y siempre será el presente!”

 


Caquetá, Desaparición Forzada. Caquetá, Peñas coloradas

A Puerto Torres regresa la esperanza

Noticia

Autor

Juan Camilo Gallego

Fotografía

Juan Camilo Gallego

Publicado

04 Dic 2017


A Puerto Torres regresa la esperanza

En esta inspección de Belén de los Andaquíes, en Caquetá, el Pnud, Uariv,  Blumont y el Centro Nacional de Memoria Histórica acompañan a la comunidad para avanzar en la reparación.


En el patio de la escuela agoniza un árbol de mango sin hojas, un árbol de mango de ramas secas, un árbol de mango que parece espantapájaros, un árbol de mango al que le arrancaron parte de su corteza para secarlo, un árbol de mango que solo trepan hormigas y enredaderas.

El árbol de mango se está muriendo.

El tiempo avanza con pasmo en la escuela, afuera de ella, en la capilla, en todos lados. Recostada en una pared Laurencia Alape Asensio se decide a hablar de Puerto Torres, una inspección de Belén de los Andaquíes, en Sur de Caquetá. Yo fui de las fundadoras, dice. Arruga la frente y relata decidida entre las ruinas de la escuela que Rubén Joven y Pablo Torres, dos hombres de la zona, juntaron parte de sus tierras y fundaron este pueblo al lado del Fragua, un río silencioso que se camufla en los oídos.

En un principio cultivaban arroz y maíz. “Fue un pueblo”, dice con pesimismo. En el tiempo de bonanza abundaban los cultivos de coca y el comercio en las tres únicas calles. Luego llegó el Frente Sur Andaquíes, del Bloque Central Bolívar de las AUC, y del tiempo feliz, que recuerda Laurencia, transitaron hacia el tiempo triste que intentan olvidar. Es inevitable, el árbol de mango que ahora se muere les advierte lo que le hicieron: los hombres armados hicieron de él un lugar de tortura y de muerte. El mango lo sabe: las cicatrices de su corteza, los clavos enterrados como puñales en su tronco.

A cincuenta metros de la escuela Samuel Ramos González, miembro de la Junta de Acción Comunal de Puerto Torres, le da la espalda a la escuela, la casa cural y la iglesia de las que se apoderaron los paramilitares. Por encima de los tejados el esqueleto de un árbol gris se asoma a la vista.

-Es como el recuerdo, es uno de muchos palos de los que pasaron por todo. Si me pregunta por cada palo de aquí, cada uno tiene su historia: gente colgada ahí, al lado del río. Ese árbol es el emblema de todos los árboles. Pero en sí, si hablamos del árbol que está atrás de la capilla, ¡huy Dios mío!, a diario mantenían ahí colgada gente, y torturaban en ese lado.

-El árbol de mango se está muriendo…

-La verdad, ese árbol… Ahí no se pensaba en ningún momento tumbarlo. Ahí vivían unas personas y ellas lo cogieron y lo pelaron arbitrariamente… Rechazamos eso.

 

En Puerto Torres hay ruinas y novedad. En el centro del poblado está una placa polideportiva gris, mohosa. Entre las grietas y ranuras crece la hierba y la maleza; a los tableros de baloncesto les faltan algunas tablas y el aro está torcido, mirando el suelo. A su lado hay otra placa polideportiva: las canchas nuevas, las mallas nuevas, las gradas nuevas, el techo nuevo. Si se sentaran las 20 familias del caserío en las gradas sobraría espacio.

La placa polideportiva la construyó el Pnud. Esta se suma a otras acciones que la Unidad de Víctimas y la organización internacional Blumont coordinaron para aportar a esta comunidad que en 2015 fue declarada Sujeto de Reparación Colectiva. Hace varias semanas, dice Samuel, se reunieron con uniformes para jugar el partido inaugural.

-Cuando nos abrimos de aquí era cada uno por su lado, hubo una desconfianza total entre todos, no se podía confiar en nadie. Pero a raíz de estas actividades, de estas ONGs que han venido nos han concientizado y hemos puesto más la confianza entre nosotros mismos. Y a creer un poco más.

En el 2002 Samuel se desplazó a Florencia, cada tanto regresaba a la finca en Puerto Torres a darle vuelta al ganado. Ya se lo esperaba: con cada visita encontraba menos animales y la casa y los corrales consumidos por el abandono.

-Cuando llegamos a Florencia fueron momentos muy críticos, muy difíciles, porque imagínese que nosotros que somos del campo y llegamos a la ciudad. Es un cambio total de vida que uno no esperaba enfrentar.

En busca del campo trabajó en San José del Fragua y Albania, municipios vecinos, hasta que regresó en el 2004 a Puerto Torres a comenzar de nuevo. Cada lugar les recordaba lo que les dejaron los paramilitares. Con el tiempo, luego de que la Fiscalía exhumara 36 cuerpos y de que se desmovilizaran los paramilitares, retornaron algunas familias y aparecieron organizaciones e instituciones del Estado para acompañar la comunidad.

Por eso ahora mira la placa polideportiva para recordar lo que vivió Puerto Torres en las últimas dos décadas. En un costado del escenario se reúnen los habitantes con algunos funcionarios del Centro Nacional de Memoria Histórica (Cnmh) y de la organización internacional Blumont, que les hablan de los archivos documentales de derechos humanos que tiene el Cnmh (como el informe Textos corporales de la crueldad. Memoria histórica y antropología forense y la Declaratoria de Sujeto de Reparación Colectiva) y que están a disponibilidad de la comunidad, pues es información que desde hace cinco años se ha acopiado en el marco de la Línea de Antropología Forense; y de los procesos estructurales, arquitectónicos y de acompañamiento psicosocial que tendrá Blumont con la comunidad en los próximos tres años.

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En Puerto Torres hay ruinas y novedad. En un costado del centro del caserío un parque infantil viejo, semidestruido, es pasado. A su lado uno nuevo con dos columpios, un tobogán y un lisadero rojo, es presente. Al fondo, encima del tejado un árbol como espantapájaros se asoma.

A unos pasos unas piedras forman círculos y figuras, dan paso a un camino. Son tan distintas como el fuego: una parece un balón, otra un martillo, aquella un cubo. Se lee en letras negras Roque Elías, CH Jesús, Aura, Fredi. Son tantas piedras que no se podrían contar con un ábaco. Lo llaman el laberinto de la memoria. En la placa dice que “al recorrer el laberinto, hacemos memoria por las víctimas que la guerra nos quitó. Hoy hacemos un homenaje a hombres, mujeres, niños y niñas, quienes ya no nos acompañan pero que viven presentes en nuestro corazón”.

Samuel mira de lejos el laberinto y un montículo de piedras que sacaron del río Fragua.

-El laberinto de la memoria es el recuerdo de toda la gente que se ha ido, de esos momentos trágicos que no quisiéramos recordar. Pero hay que hacerlo.

Camina hacia la sombra al lado de la placa polideportiva donde se reúnen sus vecinos. Las conversaciones y las risas dejan percibir que apenas transcurre el tiempo. Por donde se mire se extiende el piedemonte llanero y el presente y el pasado se confrontan continuamente: la placa vieja en desuso y la nueva que entusiasma; el parque infantil enclenque y el nuevo que brilla y reluce; el laberinto de la memoria, una placa huella sobre la carretera y un árbol de mango que parece espantapájaros. Se resiste a morir.

Publicado en Noticias CNMH



Caquetá, Puerto Torres

La fórmula de los indígenas Inga para sobrevivir

Noticia

Autor

Laura Cerón

Fotografía

Laura Cerón

Publicado

20 Sep 2018


La fórmula de los indígenas Inga para sobrevivir

Los Inga ubicados en la región del Caquetá, han resistido a siglos de violencia: a la expansión colonizadora al sur del país, a la explotación cauchera de la amazonia y a las disputas territoriales de los grupos armados. Este pueblo, de la mano de sus conocedores espirituales, trabaja por cultivar en los niños y niñas las tradiciones ancestrales. Esta es su manera de resistir pacíficamente y de garantizar su pervivencia.


A tres horas por la carretera que conduce de Florencia (Caquetá) a Piamonte (Cauca), se encuentra el resguardo indígena de Yurayaco. Allí reside una parte del pueblo Inga desdeel siglo XVIII, cuando los abuelos y padres del indio Apolinar Jacanamijoy, conocedores de la selva amazónica del Caquetá, decidieron emigrar con su familiay formar un resguardo indígena que brindara seguridad y protección a su comunidad.

La pérdida histórica de sus tierras y sus tradiciones ancestrales por la colonización campesina -que impulsó la explotación de la quina y el caucho-, y las disputas territoriales entre la guerrilla de las Farc y Bloque Central Bolívar de las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC), los empujó a trabajar en la protección de sus saberes ancestrales y culturales como una forma de resistencia. Ellos saben que está en riesgo la extinción de sus conocimientos más antiguos.

El pasado 30 de agosto, el colegio indígena Yachaicurí del resguardo de Yurayaco -proyecto etnoeducativo creado hace unos 18 años- se convirtió en el lugar para conmemorar la vida y la resistencia de los líderes y lideresas, que han muerto trabajando por garantizar la supervivencia del pueblo ingano en el territorio. Con la participación protagónica de los niños y niñas del resguardo, esta conmemoración se convirtió en un homenaje a la vida, la sabiduría y el poder del pueblo inga.

Las tradiciones ancestrales fueron el centro de la conmemoración, pues generan vida e identidad en las nuevas generaciones. “Para pervivir en el tiempo y en el espacio no se puede olvidar las raíces y la memoria de los taitas y mamas”, afirmó Waira Jacanamijoy, coordinadora del resguardo de Yurayaco.

Explore en este reportaje gráfico las tradiciones que, desde hace siglos, han hecho parte esencial de la vida espiritual y organizativa del pueblo Inga, y han permitido su supervivencia.

 

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    AtumRumi Taita Apolinar, o la piedra del Taita Apolinar

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    La danza la Chakanaintegra

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    símbolos que forman la Chakana

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    Los cascabeles, carrizos y las zampoñas

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    plantas medicinales

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    Intervención artística de las Yakumamas o madres del agua

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    Los taitas

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    La tulpa

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    La mama Natividad Mutumbajoy

AtumRumi Taita Apolinar, o la piedra del Taita Apolinar, es un símbolo de sabiduría, energía y poder. Para el pueblo inga es un sitio sagrado, pues allí nace la memoria, el saber y el conocimiento ancestral. La vida espiritual del pueblo inga fluye entre esta piedra y el río Yurayaco. Por el proceso de colonización, la piedra ahora se encuentra en una finca que no hace parte del resguardo. Esto, sumado al turismo, ha puesto en peligro la vida y las tradiciones culturales que se fortalecen a raíz de la piedra.

La danza la Chakanaintegra las visiones y conceptos cosmogónicos con el territorio: la medicina ancestral, los saberes espirituales, los lenguajes, los significados y la organización social propia del pueblo inga. Chakana, que significa puente o escalera, crea una visión del universo representando lo masculino y lo femenino, el cielo y la tierra, el mundo de los vivos y de los dioses. “Así caminamos con nuestros saberes”, afirmó Waira Jacanamijoy.

Dentro de los símbolos que forman la Chakana se encuentra el fuego, integrador en todas sus dimensiones: armoniza la palabra, el canto, la danza, las ceremonias y la organización social; y es el que abriga y cocina los alimentos. Alrededor, lleno de flores silvestres, se encuentra el chumbe: tejido que usan las mujeres indígenas que representa las historias y los caminos por donde transita el saber. En frente está el sahumerio, que brinda la limpieza y purificación. La chicha, los tejidos y los alimentos también integraban la Chakana.

Los cascabeles, carrizos y las zampoñas, son piezas fundamentales en el rencuentro con la música inga. Hoy las futuras generaciones encuentran en las canciones su tradición espiritual, su territorio y su memoria. A pesar de que muchas canciones no han sido entonadas durante la guerra, para el pueblo inga continuarán los sonidos.

En la conmemoración se usaron plantas medicinales, las cuales son fuente y reserva del conocimiento milenario que tiene el pueblo inga sobre la naturaleza. Desde el eje de espiritualidad y medicina tradicional del plan de vida del pueblo inga, las mamas, sabedoras de los conocimientos ancestrales, buscan nuevos emprendimientos que ayuden a fortalecer a las futuras generaciones en sus conocimientos sobre medicina y botánica.

Intervención artística de las Yakumamas o madres del agua. Con cantos y sonidos, hechos con el caparazón de una tortuga de agua, se armonizan las conexiones con el territorio y con nosotros mismos. Estos cantos se vuelven una herramienta contra la contaminación de las aguas y de las especies que viven en la naturaleza.

Los taitas son el pilar fundamental de la organización social del pueblo inga. Son guías espirituales que orientan la permanencia y los desafíos en el territorio: la salud, la educación, la sociedad y la medicina. Muchos de ellos se han vuelto blanco de la guerra y han sido asesinados, al ser señalados de ayudar a la guerrilla, a los paramilitares y al Ejército. Su entrega a la comunidad es completa: con su experiencia ayudan a crear nuevos lenguajes y significados en las nuevas generaciones.

La tulpa es uno de los espacios fundamentales de encuentro en la cultura inga: allí se cocina; y se abrigan la palabra, el espíritu y el pensamiento. Alrededor del fuego se tejen espacios con los taitas y mamas para compartir historias, consejos, anécdotas y reflexiones. Durante la conmemoración se hizo un homenaje a los taitas y mamas que han muerto pero que han dejado grandes lecciones de amor, respeto y cuidado por las tradiciones ancestrales y el trabajo colectivo.

La mama Natividad Mutumbajoy es una lideresa espiritual y defensora de la cultura Inga en el Caquetá. Dentro de la institución educativa Yachaicurí lidera el eje de espiritualidad y medicina tradicional, el cual enseña a los niños y niñas el valor de las plantas ancestrales y la relación que tienen con la vida, el camino, el pensamiento y el espíritu. También da clases de inga a los niños y niñas de la institución.

 

Publicado en Noticias CNMH



Agenda Conmemorativa, Caquetá, Indigenas, INGA, Líderes Sociale

Los archivos clandestinos del M-19 en Caquetá

Noticia

Autor

César Romero

Fotografía

César Romero

Publicado

22 Mar 2018


Los archivos clandestinos del M-19 en Caquetá

Hace una década, William Wilches decidió acompañar en su recorrido, de entereza y vitalidad, a las familias de distintos líderes campesinos, indígenas y políticos asesinados de Caquetá. En un cuaderno de unas escasas 100 hojas se propuso escribir los recuerdos de aquellos relatos que le contaban estas personas. Registraba desde la fecha de nacimiento del difunto, hasta los sueños y metas que tenían en vida. Las 100 hojas no bastaron.


Isabel Valdés para el CNMH 

Pronto no fue sólo un cuaderno, sino varios los que contenían los datos, los gustos, las historias de decenas de víctimas del conflicto armado en el departamento. Además, los testimonios entregados por los familiares no solo fueron palabras escritas, sino también objetos representativos: una máquina de escribir, un radio, una cachucha. Todos, elementos que mantenían viva la memoria de un familiar o amigo.

En aquél momento la labor de William apenas comenzaba. En ese trasegar de memoria histórica, conoció a alias ‘Roberto’, Pablo Beltrán Polanía, diputado y excomandante del M-19, quien le contó muchas historias sobre este grupo guerrillero, desde el inicio de las operaciones, pasando por el proceso de la toma de Florencia, el 14 de marzo de 1984, y de otras poblaciones, hasta el asalto a algunos bancos.

Si bien el M-19 era una guerrilla urbana que operaba esencialmente en Bogotá y otras ciudades principales del país, fue en Caquetá que nació su estructura militar. Personajes públicos como docentes y comerciantes hicieron parte de sus filas, incluyendo a Pablo Beltrán Polanía. Este le explicó a William Wilches que una vez firmado el acuerdo de paz, algunos integrantes comenzaron a construir un archivo, sobre el cual la Corporación Andaki, conformada por algunos desmovilizados, era la propietaria. William y Pablo tardaron tres años en convencerlos de donar el archivo que se encontraba abandonado.

57 cajas con más de cinco mil documentos componen este fondo de archivos que recopilan la historia del M-19 desde su creación en 1974, hace 44 años, hasta la posteriorfirma del acuerdo de paz y su disolución. La mayoría de esta información fue emitida en la clandestinidad y contiene actas de reunión y de acercamiento con autoridades locales y nacionales, comunicados de prensa, piezas de difusión de su pensamiento político emitidas de manera periódica, boletines, documentos de análisis político y académico, comunicaciones internas oficiales y personales entre los miembros de la organización, como la carta de Carlos Pizarro a su hija.

Aquí un extracto:

 

También incluye entrevistas a miembros de la guerrilla, como Álvaro Fayad; crónicas periodísticas; reportajes y artículos noticiosos que se publicaron en diferentes medios de comunicación escritos en el marco de las actividades ilegales y proselitistas desarrolladas por esta organización, como la agencia de prensa Oiga Hermano.

La lucha armada del M-19 se desenvolvió después de los años 70 de diversas maneras, caracterizada por hechos de impacto simbólico como las tomas de la embajada de República Dominicana en 1980, así como el robo de armas del Cantón Norte en Bogotá en 1978. La vida y desmovilización de este grupo guerrillero en 1990 marcaron hitos políticos como los procesos posteriores de participación política de su partido y de muchos de sus líderes en otros movimientos y partidos políticos. (Puede leer: “15 lecciones del proceso de paz con el M19”)

Hoy en día, el fondo “Corporación para el Fomento de la Investigación y el Desarrollo Comunitario – Museo Caquetá”, que recoge la historia del M-19, puede consultarse físicamente en las instalaciones del Museo Caquetá o bien sea digitalmente por medio de nuestro Archivo Virtual de Derechos Humanos, Memoria Histórica y Conflicto Armado: www.archivodelosddhh.gov.co

Publicado en Noticias CNMH



Archivos, Caquetá, M19

Una estrategia contra el olvido

Noticia

Autor

César Romero

Fotografía

César Romero

Publicado

12 Abr 2018


Una estrategia contra el olvido

Por: William Moreno Hernández periodista del CNMH

estrategiaCorría febrero de 2001, Orlando Castro Losada, de 45 años, estaba tomando un baño en una quebrada del municipio Belén de los Andaquíes, en Caquetá. Escuchó un disparo, así que decidió ir a su casa. Al llegar, se encontró con seis hombres vestidos de camuflado. Su esposa había sido obligada a tenderse en el piso con las manos atadas atrás. Los foráneos dispararon de nuevo al aire y se llevaron a Orlando con la excusa de investigarlo. Sin embargo, nunca regresó y, desde entonces, su familia no sabe nada de él.

En Caquetá, son miles los casos como el de Orlando Castro. De acuerdo con el Observatorio de Memoria y Conflicto del Centro Nacional de Memoria Histórica, en este departamento del sur de Colombia hay 3.324 registros de personas desaparecidas. De igual forma, la Fiscalía General de la Nación reportó que, a febrero de 2018, en Caquetá se han encontrado 244 cuerpos. Y aunque 86 de estos han sido identificados y entregados a sus familiares, aún hay 158 sin identificar bajo custodia de las autoridades.

Al día de hoy, en Caquetá, decenas de familias desconocen el paradero de sus seres queridos, pero conservan la esperanza de encontrarlos, vivos o muertos. Por eso, en alianza con la Fiscalía, Medicina Legal, la Diócesis de Florencia, la Universidad de la Amazonia, la Escuela Audiovisual Infantil del municipio de Belén de los Andaquíes y el Museo de Caquetá, el Centro Nacional de Memoria Histórica (CNMH) creó “Hasta Encontrarlos”, una estrategia para contribuir a la búsqueda de 98 personas (89 hombres y nueve mujeres) de 15 municipios de Caquetá sobre quienes se investiga su desaparición.

 

Para el equipo que lidera la línea de Antropología Forense del CNMH, resultaba difícil trabajar con la totalidad del registro de personas desaparecidas en el departamento, por lo que la selección de los casos incluidos en la estrategia corresponde a un proceso de filtro con base en unas características procesales que permiten agilizar su búsqueda.

“Fueron dos criterios de selección. Los 98 casos, primero, están registrados en la plataforma pública HOPE (Hagamos Obligatorio Poder Encontrarlos), que hace parte del Registro Nacional de Desaparecidos administrado por Medicina Legal e incluye las fotografías de las personas desaparecidas, las cuales son aportadas por las familias, y además, los casos están registrados en el Sistema de Justicia y Paz, por lo que tienen un proceso judicial abierto en la Fiscalía”, explica Helka Quevedo, coordinadora de la línea de Antropología Forense del CNMH.

Es importante aclarar que la estrategia “Hasta Encontrarlos”incluía, en un principio, 99 personas desaparecidas en Caquetá. Sin embargo, durante los días del lanzamiento, a finales de noviembre de 2017, la Fiscalía y Medicina Legal entregaron los restos de Ivincer Cuellar, por lo que ahora la estrategia trabaja con 98 personas desaparecidas.

La estrategia

“Hasta Encontrarlos”se enfoca únicamente en Caquetá porque desde 2013, y gracias a su trabajo interinstitucional con la Fiscalía, Medicina Legal y la Unidad para la Atención y Reparación Integral de las Víctimas, la línea de Antropología Forense del CNMH ha acompañado la búsqueda de personas desaparecidas en este departamento a través del “Piloto Caquetá”, un proyecto que expone experiencias aprendidas sobre el apoyo en la búsqueda de personas. Allí se halló que, por ejemplo, en cuanto a desaparición forzada, es primordial trabajar caso por caso.

Los resultados de este trabajo del CNMH se presentan en la investigación “Textos corporales de la crueldad. Memoria histórica y antropología forense”, que narra y analiza los hechos violentos en Puerto Torres, una pequeña inspección del municipio de Belén de los Andaquíes, Caquetá, entre 2001 y mediados de 2002. Parte de esta experiencia está reflejada en el documental Cuerpo 36.

De acuerdo con cifras de la Fiscalía, a la fecha, para Caquetá hay 158 cuerpos sin identificar bajo custodia de las autoridades. “Hasta Encontrarlos”pretende contribuir al proceso de búsqueda e identificación de estas personas desaparecidas tendiendo puentes de comunicación entre las familias y las instituciones competentes. “Queremos reconectar a las familias de estos casos con las autoridades que hoy están haciendo las investigaciones y las exhumaciones en la zona para conocer en qué va el proceso”, dice Helka Quevedo.

Asimismo, desde esta estrategia se quiere hacer un llamado a las familias que tengan personas desaparecidas para que se comuniquen cuanto antes con la Fiscalía y Medicina Legal. Esto contribuirá, por un lado, a la obtención de las muestras biológicas faltantes para cotejos genéticos que faciliten el proceso de identificación tanto de los cuerpos exhumados en Caquetá como de los 3.402 cuerpos encontrados en todo el país y que, de acuerdo con la Fiscalía, hace falta identificar y entregar. Por otro lado, también facilitará la actualización de información en las bases de datos.

Por otro lado, para generar una mayor empatía con las víctimas de estos hechos “se diseñó una estrategia radiofónica con emisoras regionales para difundir crónicas y perfiles de las personas desaparecidas, y se distribuyeron 300 afiches con las fotografías y datos generales de las 98 personas desaparecidas. Estos se entregaron a los aliados regionales y se ubicaron en lugares estratégicos, como iglesias, plazas de mercado, sedes de Medicina Legal y Fiscalía, entre otros, para que la comunidad los vea y tenga acceso a esa información”, explica Andrea Machler, antropóloga del CNMH.

Para conocer más, escucha el programa de CONMEMORA RADIO en el que hablamos con parte del equipo que diseñó la estrategia “Hasta Encontrarlos”.

No los olvidemos

Como parte de esta estrategia el CNMH tiene previsto, este 2018, el lanzamiento de un micrositio titulado “Hasta Encontrarlos: estrategia de apoyo a la búsqueda de personas desaparecidas en Caquetá”. En esta plataforma estará disponible toda la información de la estrategia, los 98 perfiles de las personas desaparecidas y un directorio con las entidades que se deben contactar en caso de tener información que contribuya a la búsqueda e identificación de estas personas.

Además, la plataforma contará con la guía para el reporte institucional de personas desaparecidas, que es aplicable a nivel nacional, y toda la información que tiene el Centro Nacional de Memoria Histórica sobre desaparición forzada en Colombia: artículos, informes e investigaciones, especiales y proyectos radiofónicos y audiovisuales.

 


Antropología Forense, Caquetá, Desaparición Forzada

Colombia tiene la primera selección de fútbol con prótesis del mundo

Noticia

Autor

Daniel Sarmiento

Fotografía

Daniel Sarmiento

Publicado

09 Abr 2019


Colombia tiene la primera selección de fútbol con prótesis del mundo

*La única selección nacional de fútbol con prótesis del mundo reúne a miembros activos y retirados de la Fuerza Pública, excombatientes de las Farc y las Auc, y a personas de la sociedad civil. A pesar de tener diferentes niveles de discapacidad física, sus limitaciones no han sido obstáculo para cumplir sus sueños.

*La selección Colombia de fútbol nace gracias a la Comisión Nacional de Fútbol para Amputados, la cual reúne a 400 víctimas de mina antipersonal. El objetivo para el 2020: poder hacer en Bogotá el primer Mundial de Fútbol de esta modalidad.


Cano, Pérez, Álvarez, Guala, Luna, Medina, Quitian y Vargas son ocho de los por lo menos 45 millones de ciudadanos que tiene Colombia. También hacen parte de las 11.475 víctimas (entre sobrevivientes y fallecidos) del flagelo de las minas antipersonal. Sin embargo, lo que los define es que son integrantes de la primera selección nacional y del mundo, de fútbol con prótesis.

Alexander Vargas tenía rabia. Desde los 11 años se convenció de que aquellos, quienes también portaban fusil, eran sus enemigos; a los que había que eliminar. Como si se tratara de revivir los años en los que estaba en la primera línea del frente de combate, la vida lo tenía allí, en el Centro de Rehabilitación Inclusiva (DCRI); la razón: mirar si allí le ayudaban a conseguir una prótesis. De camino al lugar, este excombatiente Farc que ya había pasado por su proceso de reintegración, pensaba en la indemnización que recibían ellos, en la pensión que recibían ellos, y en la prótesis que recibían ellos.

Sin embargo, al llegar a la institución, lo que le llamó la atención fue el balón, pero en especial quien lo gambeteaba. “Lo hacía con una destreza”, dice. “Ese pelao, con todo y su limitación física, no se echó a morir” Y entonces pensó: “¿si él puede por qué yo no?”. Alexander recordó uno de los mayores sueños que tenía de pequeño: ser un gran futbolista. “Desde ese momento se me ocurrió liderar lo que hoy gracias a Dios ya está siendo una realidad”, relata (Conozca más sobre el uso de minas antipersonal descargando aquí el Informe “La Guerra Escondida”).

  • Selección Colombia de Fútbol con Prótesis junto con jugadores del equipo de funcionarios de la Unidad de Víctimas.

  • Juan Camilo Perdomo, excombatiente Farc que quiere formarse como técnico profesional.

  • Alexander Vargas junto al representante a la cámara, José Jaime Uscátegui, en evento celebrado el pasado 4 de abril en la Universidad Javeriana.

  • Entre los clubes de fútbol con prótesis que hay en el país están Héroes de Honor y Canta Rana de Bogotá; Doce Caldas de Manizales; Cafeteros y Gladiadores de Antioquia, y Warriors Héroes de Paz de Florencia.

  • “La consecución de recursos es muy complicada, para los transportes, la indumentaria y el poder contar con un espacio para entrenar debemos hacer toda clase de esfuerzos”, asegura Jessica Andrea Borrero, presidenta del club Warriors Héroes de Paz de Florencia.

  • En julio la selección Colombia de fútbol con prótesis tendrá una gira de partidos por diferentes ciudades de Austria.

Para ese entonces, 2017, y ad portas de cumplir apenas 30 años, Alexander ya conocía el desplazamiento forzado, sabía lo que era raspar coca, y qué significaba haber ingresado siendo un niño a las Farc. Con 29 años ya había caído en un campo minado, le habían practicado dos amputaciones y era abandonado por las Farc. Había superado todo el proceso de desmovilización y reintegración individual, era padre de familia y además se había convertido en representante de la Mesa Nacional de Víctimas. A esta lista le faltaba algo: proponer la creación de una Comisión Nacional de Fútbol para Amputados.

Así pues, Alexander viajó a Florencia, Caquetá, y junto con Jessica Andrea Borrero, que tiene a un hermano y esposo ex integrantes de la Fuerza Pública afectados por minas antipersonal, estimuló la creación del Fútbol Club Deportivo Caquetá, Warriors Héroes de Paz.

“Ellos solitos empezaron a mostrarse a nivel departamental y a generar admiración”, dice Juan Camilo Perdomo, otro excombatiente de las Farc que en los encuentros amistosos hace las veces de entrenador, “lo llevo en las venas, quiero ser el mejor coach”, agrega.

Sin embargo, durante ocho meses, los mismos que empleó para establecer contacto con otros clubes de fútbol con prótesis que se estaban formando y para darse cuenta de que había posibilidad y deportistas pidiendo llevar esto a algo más grande, Alexander no les contó a sus compañeros del equipo que era un exguerrillero. Pues bien, un día, después de muchos “picados” y momentos compartidos, soltó la noticia. La reacción fue buena, estaban orgullosos de él: una familia se había conformado.

Fue así como entre el 8 y 10 de noviembre del 2017 se reunieron quienes habían promovido el fútbol con prótesis en el país y se creó, en la ciudad de Santa Marta, la Comisión Colombiana de Fútbol para Personas con Limitaciones Físicas, CFAC. Allí mismo, Alexander recibió el aval de las ligas y clubes existentes para ser el presidente de esta Comisión que en la actualidad es reconocida en el Sistema Nacional del Deporte y por la Federación Colombiana de Deportes para Personas con Limitaciones Físicas, Fedesir. Además es apoyada por Coldeportes y La Unidad para la Atención y Reparación Integral a las Víctimas.

A diferencia del fútbol con bastones, del que ya se han hecho dos mundiales y dos Copas América, en esta modalidad los deportistas deben tener una amputación por debajo de la rodilla mínimo de 10 cm. “De llegar a tener una amputación por encima de la rodilla, la práctica podría ser peligrosa tanto para el jugador como para el equipo rival”, recalca Alexander.

Hoy por hoy la selección, la cual es conformada por los futbolistas de mejor rendimiento en sus respectivos clubes y ligas, se alista para jugar en julio una serie de partidos amistosos a los que fueron invitados en diferentes ciudades de Austria. “Muchos de los jugadores son de Florencia y entrenan en una cancha muy humilde. Sin embargo, son más sus ganas de salir adelante, de  demostrar que la mente es más fuerte y que son hombres de honor, de responsabilidad y disciplina”, sostiene Juan Camilo Perdomo.

Ahora bien, los integrantes de los clubes de fútbol con prótesis que hay en el país hacen un llamado para que diferentes actores se sumen al respaldo de iniciativas que dignifiquen a víctimas del conflicto armado. Así pues, exhortan a la institucionalidad y a la cooperación internacional para que, más allá de sacar adelante el desminado humanitario, contribuyan a la reparación integral de las víctimas de minas antipersonal y otra clase de remanentes explosivos.

Salud, vivienda, educación y oportunidades de proyectos productivos son algunos de los retos que Nelson Moreno, ex militar y representante de la Mesa Nacional de Víctimas por el hecho victimizante de minas, menciona que tienen personas como él, personas con una discapacidad.

La rutina de entrenamiento de estos campeones es rigurosa. “Nos reunimos dos días a la semana. En cada entrenamiento trotamos, hacemos ejercicios con conos, lasos, ligas y bandas. Además, tenemos mínimo media hora de juego, y cada 15 días hacemos partidos con personas sin discapacidad”, cuenta Alexander en el entretiempo de un amistoso que juegan en Bogotá para conmemorar el 4 de abril, Día Internacional para la Sensibilización contra el Uso de Minas Antipersonal.

Una de las aspiraciones más grandes de la familia de la Comisión Nacional de Amputados es darle forma a lo que han visualizado como la FIFAA (Federación Internacional de Fútbol para Amputados con Adaptación). Para ello, buscan realizar el primer Mundial de Fútbol con Prótesis. Alexander ha mantenido conversaciones con representantes de clubes de países como Nigeria, Brasil, Costa Rica y Argentina para que logren conformarse ocho federaciones de igual número de países, y así poder llevar a cabo el encuentro deportivo el próximo año en la ciudad de Bogotá.

Vea el hilo narrativo de Twitter sobre el fenómeno de las Minas Antipersonal en Colombia

Lea aquí el Informe “Esa mina llevaba mi nombre”.

 

Publicado en Noticias CNMH

 



Amputados, Caquetá, Colombia, Ejército Nacional, Fuerza Pública, Fútbol, Minas Antipersonales, Prótesis

 

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