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Machuca, el pueblo que lo soportó todo y aún vive para contarlo

Machuca, el pueblo que lo soportó todo y aún vive para contarlo

Laboratorio colaborativo: «Naturaleza y territorio en el marco  del conflicto armado»

Autor

CNMH

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Ilustración del CNMH sobre los habitantes de Machuca.
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Publicado

19 octubre 2023


Machuca, el pueblo que lo soportó todo y aún vive para contarlo

Este 18 de octubre se cumplen 25 años de la masacre que sacudió a este corregimiento antioqueño, luego de que el ELN hiciera explotar un oleoducto y el fuego incinerara a 84 personas.

De sobrevivir sí que saben los habitantes de Machuca, el único corregimiento que tiene el municipio de Segovia, en el nordeste antioqueño. Aunque su nombre real es Fraguas —que tomó de una finca en los años cuarenta, cuando comenzó a llegar población afrodescendiente al territorio—, pasó a llamarse coloquialmente Machuca porque ese era el nombre de una mina que estaba cerca de la quebrada Machuquita.

En Colombia todos conocieron al corregimiento como Machuca por la misma razón por la que han sido conocidos tantos otros territorios de la geografía nacional: por la violencia. Fue el 18 de octubre de 1998. La explosión del oleoducto que pasaba por el corregimiento, propiedad del Oleoducto Central de Colombia (Ocensa), dejó 84 víctimas mortales —la mitad de ellas niños— y la certeza de dónde quedaba aquel lugar. La madrugada de ese día, el ELN dinamitó el tubo, lo que ocasionó que el petróleo se derramara sobre el río Pocuné. Luego, al dinamitar un puente, el río ardió.

Desde dos días antes, los habitantes del pueblo venían escuchando rumores que advertían sobre el hecho. Algunos lugareños, como Maribel Agualimpia, recuerdan el temor y la zozobra, el no saber qué hacer ante el no saber qué esperar. «La masacre nos impactó mucho porque este es un corregimiento muy pequeño, donde todos nos conocemos. Quizás no somos familia, pero nos duele todo lo que les pase a los demás», cuenta en su testimonio.

Pie de foto: Portada del pódcast Machuca: más allá de la violencia.

Pie de foto: Portada del pódcast Machuca: más allá de la violencia.

La voz de ella, como la de otros habitantes y sobrevivientes de Machuca, narra la historia de este pueblo colombiano antes, durante y después del conflicto armado. Particularmente, lo hacen los estudiantes de la Institución Educativa Rural Fray Martín de Porres que pertenecían al semillero de Radio y Memoria de Machuca, vinculado a la emisora escolar. Ellos y ellas crearon Machuca: más allá de la violencia, una iniciativa de memoria acompañada por el Centro Nacional de Memoria Histórica (CNMH) que derivó en una serie radial. Se trata de un proceso de memoria que permitió un diálogo intergeneracional entre los habitantes del corregimiento de Fraguas.

A lo largo de cinco episodios, se escuchan las memorias de una comunidad pluriétnica comprometida con su corregimiento, que insiste en afirmar el carácter pacífico de su territorio. Es una invitación para los colombianos a conocer un territorio rodeado de vegetación, ríos, fiestas, sueños e historias.

Una historia única de resistencia

Cuatro fechas marcaron la vida de los machuqueños: 1998, 2001, 2002 y 2015. De la primera fecha han pasado ya dos décadas y media. Todo comenzó cerca de las 2 a. m.; así lo recuerdan quienes vivieron ese suceso que marcó un antes y un después en la historia del corregimiento.

Pie de foto: Ilustración del CNMH sobre el renacer de Machuca.

Pie de foto: Ilustración del CNMH sobre el renacer de Machuca.

Tras aquella madrugada de fuego, las incursiones de grupos armados no dieron tregua. Los enfrentamientos entre paramilitares, guerrillas y Ejército cesaron por temporadas y se acrecentaron en otras, como en 2015, probablemente el año más violento para Machuca, incluso más que 2001, cuando los paramilitares cometieron una masacre, o 2002, cuando el ELN retornó. En ambas ocasiones, los grupos armados se levantaron en asonada y señalaron a algunos de sus habitantes para luego masacrarlos.

Así que Machuca ha sabido caerse y levantarse. Sus habitantes saben de sobrevivir, de sobreponerse a los más grandes temores. Dos décadas y media después de ese 18 de octubre, cuando ardió el corregimiento, Machuca sigue contando su historia y creando sus memorias. Su resistencia es única


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¿Por qué hablar de archivos de derechos humanos en Colombia?

¿Por qué hablar de archivos de derechos humanos en Colombia?

¿Por qué hablar de archivos de derechos humanos en Colombia?

Autor

CNMH

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En la Universidad Distrital (sede Bosa Porvenir), se realizó el conversatorio «¿Por qué hablar de archivos de derechos humanos en Colombia?», en el marco de la conmemoración del Día Nacional de los Archivos y los Archivistas.

Publicado

17 octubre 2023


¿Por qué hablar de archivos de derechos humanos en Colombia?

Entre el 7 y el 14 de octubre, en el marco de la conmemoración del Día Nacional de los Archivos y los Archivistas, el Centro Nacional de Memoria Histórica (CNMH) estuvo presente en tres ciudades para conversar y reconocer la importancia de esta labor en el conflicto armado colombiano.

 

«Hay tantas maneras de documentar como de hacer memoria; de transmitirla, apropiársela y hacerla nuestra», afirmó Gilberto Alejandro Villa, director del Archivo de los Derechos Humanos del Centro Nacional de Memoria Histórica (CNMH). Desde su experiencia, el especialista ha reconocido la importancia de resignificar la labor de los archivistas no solo desde lo académico, sino también desde el territorio.

Al mencionar un archivo, generalmente se piensa en una serie de documentos o en un edificio que recopila información, construidos generalmente por la academia o por instituciones públicas; sin embargo, desde la sociedad civil también se han ideado formas empíricas de registrar lo que ha sucedido. «Las comunidades y organizaciones muchas veces han registrado diferentes procesos para la garantía de sus derechos», manifestó el director.

 

Explora el Archivo de Derechos Humanos aquí.

 

Las reflexiones de Gilberto Villa fueron escuchadas —junto a las de otros expertos— en el marco de la conmemoración del Día Nacional de los Archivos y los Archivistas. Del 7 al 14 de octubre, el CNMH estuvo presente en Ipiales (Nariño), Bogotá (Cundinamarca) y Cali (Valle del Cauca) con una serie de conversatorios encaminados a responder una pregunta: ¿Por qué hablar de archivos de derechos humanos en Colombia?

Feria del Libro de Ipiales: «Un archivo debe cumplir una función social»

«Ipiales es la ciudad de las nubes verdes y ahora también es la ciudad de la palabra y la memoria», dijo Ignacio Epinayú, profesional especializado en archivos, durante la apertura del conversatorio realizado el 7 de octubre en la Feria del Libro de Ipiales. Para el experto, ese tipo de espacios permiten evidenciar la relación estrecha que hay entre los archivos y la memoria.

Armando Villota, representante de la Corporación Ágora Club, reafirmó esa misma idea: «Nosotros también somos memoria histórica y nos convertimos en esos archivos para no olvidar lo que sucedió». De ese modo, desde las organizaciones han trabajado en recordar lo que pasó, a pesar de que sea doloroso. «Hemos hecho ese acto de documentar sin tener una plena conciencia de eso», agregó.

Con estas reflexiones, se concluyó que hay dos grandes maneras de documentar: desde la academia o las entidades públicas, y desde la misma sociedad civil. «El gran reto es cómo bajar la institucionalidad de ese lenguaje tan especializado y reconocer la existencia de los archivistas sociales», puntualizó Epinayú. 

La recopilación de fotografías, registros de desapariciones forzadas, museos, tejidos, cantos y otras expresiones puede convertirse en un archivo. «Entendimos que lo que hacemos es una construcción de paz y un archivo debe cumplir con una función social», manifestó Villota.

Universidad Distrital: «Los archivos los protegemos cuando los hacemos públicos»

 
 
 
 
 
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Las ideas mencionadas en Ipiales fueron replicadas también en el conversatorio del 9 de octubre en la Universidad Distrital (sede Bosa Porvenir). No obstante, los panelistas invitados también hablaron acerca de la importancia de proteger los archivos, en especial para no perder ese registro y la memoria de las luchas cívico-populares que se han gestado en el país.

 

Te invitamos a conocer más del documental «Unidos después de nuestro sufrimiento» 

 

«Nosotros consideramos que la política de proteger los archivos debe ser de Estado y no de Gobierno», señaló Liliana del Pilar Castillo, integrante de la organización Minga. Si la labor solo recae en el Ejecutivo, las documentaciones de ejecuciones extrajudiciales, desapariciones forzadas e incluso violencia sexual que la sociedad civil ha hecho se pueden poner en riesgo. «Por eso, los archivos los protegemos cuando los hacemos públicos», puntualizó.

 

Por su parte, el sociólogo Jefferson Jaramillo Marín, del semillero Navegantes de la Memoria, destacó que la preservación no solo debe estar pensada en el documento físico o virtual, sino que «hay que proteger a quien produce el archivo y a quien lo utiliza». De ese modo, aquellos archivistas sociales que se mencionaron en Ipiales son una prioridad.

Feria del Libro de Cali: «¿De qué me sirve esta fuente si ni siquiera sé de su existencia?»

En la Feria del Libro de Cali, se realizó el conversatorio «¿Por qué hablar de archivos de derechos humanos en Colombia?», en el marco de la conmemoración del Día Nacional de los Archivos y los Archivistas.

«Creo que el archivo tiene que ver con una herramienta para reactivar la memoria», indicó Luisa Marulanda, docente e investigadora de la Universidad Tecnológica de Pereira; «la labor de documentar permite recordar y darle sentido al pasado desde el presente». Sus palabras fueron escuchadas durante los conversatorios del 13 y 14 octubre en la Feria del Libro de Cali, donde el uso de los archivos fue el eje central del encuentro. 

«¿De qué me sirve esta fuente si ni siquiera sé de su existencia?», se cuestionó Majali Pérez, directora de la Maestría en Archivística Histórica y Memoria de la Pontificia Universidad Javeriana. A partir de esa pregunta quedó en evidencia uno de los grandes retos que tiene Colombia: «empezar a concebir el archivo como una fuente de información, como una herramienta».

La profesional hizo una invitación abierta a la sociedad civil, desde las diferentes profesiones, a «construir un patrimonio social», entendiendo lo que implica crear memoria. «Se empieza desde la oralidad, el recuerdo e incluso el álbum fotográfico de nuestras mamás», precisó Pérez.

En el conversatorio  «Los archivos de los derechos humanos desde el Pacífico» también en el marco de la Feria de libro de Cali, se reflexiono sobre las características, la conformación, la protección, acceso y difusión de los archivos de derechos humanos. Maricel Izasa Camargo de la Colectiva MQ afirmo que “el reto es  pensar como recolectar las historias de vida y la memorias de la población LGTBI”. Por su parte Sebastian Giraldo del Movimiento Nacional de victimas de crimenes de estado manifesto que la “sistematización de un archivo de más de 15.000 folios del departamento del Valle del Cauca, para realizar un informe de ejecuciones extrajudiciales ha servido para dar cuenta de la verdad de las victimas, una verdad que tiene peso. Se concluyó entonces que el dialogo con otras personas que han pasado por las mismas situaciones de violencia hace que, de forma colectiva, se puedan desarrollar acciones, procesos y denuncias mas amplias.
 

Por su parte, Gilberto Alejandro Villa concluyó que el deber del Estado es garantizar que las organizaciones preserven sus archivos.  Por eso, los archivistas del CNMH «tienen la función de dialogar en los territorios con las personas que tienen diferentes formas de registrar la memoria» con el objetivo de proteger, recopilar y difundir para la garantía de los derechos de la verdad, la justicia y la reparación y la no repetición.

Actualmente, el Centro Nacional de Memoria Histórica cuenta con 95 fondos y colecciones documentales que tienen alrededor de 438.665 documentos disponibles en el Archivo Virtual de los Derechos Humanos. Con este acervo documental, «se pueden contrastar los diferentes momentos en que se han ejercido labores de construcción, memoria y verdad», precisó el director.


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La Dirección de Archivo de los Derechos Humanos preserva el valor del archivo de FUNCOL

La Dirección de Archivo de los Derechos Humanos preserva el valor del archivo de FUNCOL

La Dirección de Archivo de los Derechos Humanos preserva el valor del archivo de FUNCOL

Autor

CNMH

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Fundación para las Comunidades Colombianas (FUNCOL).

Publicado

14 octubre 2023


La Dirección de Archivo de los Derechos Humanos preserva el valor del archivo de FUNCOL

La DADH recibió la totalidad del fondo de la Fundación para las Comunidades Colombianas (FUNCOL), reconoce la importancia de sus labores y continúa el procesamiento técnico para garantizar su consulta en el Archivo Virtual, tras la liquidación de la Fundación.

 

En mayo de 2023, la Fundación para las Comunidades Colombianas (FUNCOL) hizo la última donación de material de su biblioteca y la entrega de su fondo documental a la Dirección de Archivo de los Derechos Humanos (DADH) del Centro Nacional de Memoria Histórica (CNMH). Entre la Fundación y la DADH, dando continuidad al proceso adelantado en 2021 y 2022, se acordó la entrega de la documentación restante con miras a preservarla, procesarla y difundirla (dado que la Fundación, desafortunadamente, se liquidó este año).

 

Conoce más del libro «Tiempos de vida y muerte», un tejido de la vida de los pueblos indígenas.

 

FUNCOL fue una organización sin ánimo de lucro fundada el 12 de junio de 1979 con el objetivo de contribuir a la solución de los problemas que aquejan a la población indígena y vulnerable en Colombia, y estuvo liderada durante gran parte de su funcionamiento por su fundador, el abogado e investigador Adolfo Triana Antorveza. Desde la década de 1970, su labor se centró en el acompañamiento solidario y colaborativo al movimiento indígena que se traduce en lo que FUNCOL ha denominado «acción indigenista». Esta acción dio lugar a la existencia de derechos, la autonomía, la dignidad y la vida de los y las indígenas en Colombia. Esto se expresa en los tres ejes de trabajo de la Fundación: 1) asesoría jurídica, particularmente a comunidades indígenas, para la protección de sus derechos; 2) investigación, lo que dio lugar a varias publicaciones; y 3) intervención en temas de salud y educación en comunidades campesinas e indígenas del territorio colombiano, con el apoyo de organizaciones internacionales. Su equipo de trabajo estuvo constituido por Nicolás Ramos Lew, Nicolás Fernando Carranza, Gloria Inés Pabón, Ingrid Carolina Pabón Suárez y Leidy Peñuela Madrigal. Además, contó con el acompañamiento de varios estudiantes y voluntarios.

La Fundación realizó propuestas de investigación, informes parciales y finales de proyectos, diarios de campo, metodologías de trabajo e instrumentos, entre otros. Estos documentos se produjeron y recolectaron entre 1979 y 2019, y abordan temáticas relacionadas con los pueblos indígenas de Colombia, el conflicto armado interno y el derecho agrario; en ellos se identifican problemáticas como etnocidio, racismo, expropiación masiva de tierras, marginalización y exclusión social, así como procesos de resistencia, reivindicación de derechos, memoria, movilización, construcción de paz, diálogos políticos, programas de desarrollo y retorno de las comunidades a sus territorios. Adicionalmente, FUNCOL tenía una colección de material bibliográfico que comprende libros, cartillas, folletos, revistas, boletines y gacetas judiciales. 

 

También puedes leer: «El Estado disparó contra los ojos abiertos de una ciudadanía despierta»: Lina Meruane

 

Con la DADH, se realizó la incorporación de su fondo al Registro Especial de Archivos de Derechos Humanos y Memoria Histórica (READH), y en total se realizaron tres acopios entre 2021 y 2023, donde se entregaron los originales análogos de su archivo y una selección de su colección bibliográfica (esta última, a la Biblioteca Especializada en Memoria Histórica, Derechos Humanos y Conflicto Armado). Durante 2023, se han realizado actividades de conservación y realmacenamiento de la totalidad del fondo documental; el último acopio está en proceso de digitalización y descripción para lograr su consulta total en el Archivo Virtual de Derechos Humanos. Agradecemos profundamente a FUNCOL por el proceso realizado con la DADH, reconocemos la importancia de sus labores, pese a su liquidación, y nos comprometemos a seguir custodiando, preservando y difundiendo su valiosa documentación para apoyar procesos investigativos, de memoria histórica y restaurativos.

Documentos recomendados:

  • Primer encuentro indígena nacional lomas de Tolima. Co.11001000.04996.01-00-00-01-00-000-0010, Archivo Virtual de los Derechos Humanos.
  • 500 años de invasión, genocidio y evangelización (1992-500 años). Co.11001000.04996.01-00-00-01-00-000-0062, Archivo Virtual de los Derechos Humanos.
  • Reservas indígenas constituidas por el Incora hasta febrero de 1979 (Colombia, 1979). Co.11001000.04996.01-00-00-01-00-000-0093, Archivo Virtual de los Derechos Humanos.

 

Programa de Cultural Survival. 43.o aniversario de la Fundación para las Comunidades Colombianas (FUNCOL): https://soundcloud.com/culturalsurvival/43-aniversario-de-la-fundacion-para-las-comunidades-colombianas-FUNCOL.


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Memorias de Albán: protagonistas en la Temporada de Letras de Ipiales

Memorias de Albán: protagonistas en la Temporada de Letras de Ipiales

Memorias de Albán: protagonistas en la Temporada de Letras de Ipiales

Autor

CNMH

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Ellas y ellos son los integrantes del Comité de Impulso de San José de Albán, protagonistas de este libro.

Publicado

13 octubre 2023


Memorias de Albán: protagonistas en la Temporada de Letras de Ipiales

En la séptima versión de esta feria, el CNMH realizó el lanzamiento de un libro hecho por la comunidad de uno de los municipios más afectados por la guerra en el oriente de Nariño.

 

Nota: Este texto contiene fragmentos del fotolibro Un viaje por nuestra historia. Memorias visuales de la comunidad de Albán, Nariño, que puedes consultar aquí.

 

En la Cordillera Centro Oriental, en el departamento de Nariño, delimitado al norte con los municipios de San Bernardo y San Pedro de Cartago, al sur y oriente con el Tablón de Gómez, y al occidente con Arboleda, se encuentra ubicado el municipio de Albán. Un territorio de tradición y vocación campesina en el que sus habitantes trabajan una gran diversidad de cultivos como yuca, maíz, mandarina, naranja, fríjol, arveja, entre otros.

El sustento principal de los habitantes de Albán se basa en el cultivo y la cosecha de café, alrededor del cual no solo gira gran parte de la economía del municipio, sino también aspectos sociales y culturales de la población. El café representa gran parte de la identidad de los albanitas y es un símbolo de unión en la comunidad.

Memorias de Albán: protagonistas en la Temporada de Letras de IpialesEn Albán se cultiva uno de los mejores cafés del mundo.

Aunque Albán se destaca en el país y en el mundo por su vocación agrícola, por la fuerza de sus comunidades campesinas, por la fertilidad de las tierras y por la calidad de sus cafés especiales, el municipio también es recordado por haber sido fuertemente afectado en el marco del conflicto armado interno. Desde principios de la década de los noventa, los y las pobladoras vivieron la llegada de las antiguas FARC-EP a sus territorios, y entre 1999 y 2002 vivieron de manera intensa la guerra, debido a las incursiones guerrilleras que tuvieron lugar en San José (cabecera del municipio) y cuyo objetivo fue atacar la estación de policía del pueblo, que se encontraba en la plaza principal, uno de los lugares más concurridos por la comunidad.

Memorias de Albán: protagonistas en la Temporada de Letras de IpialesEl municipio de Albán tiene una posición estratégica que conecta los departamentos de Cauca y Putumayo. Los municipios vecinos también la tienen, pero Albán fue el que más sufrió los impactos del conflicto.

Entre 1999 y 2002, San José vivió cuatro ataques guerrilleros contra la estación de policía: el 27 de agosto de 1999, el 12 de diciembre de 2000, el 8 y 9 de octubre de 2001, y el 13 y 14 de enero de 2002. Además de la pérdida de bienes públicos y privados, la muerte de habitantes y de policías, así como el incontable número de personas heridas, estos ataques llevaron a que la población viviera bajo un estado de intranquilidad constante. El miedo se tradujo en la pérdida de ciertas prácticas comunitarias y sociales por el desuso de los espacios públicos como la plaza principal, en la que se dejaron de realizar el mercado campesino y los encuentros deportivos de fútbol y chaza.

 
 
 
 
 
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Una comunidad reconocida como sujeto de reparación colectiva

Debido a los hechos ocurridos en el marco del conflicto armado interno, la Unidad para la Atención y Reparación Integral a las Víctimas (UARIV) reconoció a la comunidad de Albán como sujeto de reparación colectiva y formuló un plan integral de reparación para el municipio. El Centro Nacional de Memoria Histórica (CNMH) estuvo a cargo de una de las medidas contempladas en el plan, que consistió en «construir iniciativas de memoria histórica que impliquen procesos de formación de derechos humanos y derecho internacional humanitario».

 

Conoce los procesos de resistencia de la comunidad de Saravena

 

Así, el 11 de septiembre de 2020, la Estrategia de Reparaciones del CNMH concertó con el Comité de Impulso de San José de Albán el desarrollo de un ejercicio de memoria histórica que diera lugar a un libro de fotografía.

Memorias de Albán: protagonistas en la Temporada de Letras de Ipiales

Los ataques guerrilleros en Albán ocurrieron en su cabecera municipal, lo que limitó el uso de los espacios públicos por parte de sus habitantes.  

 

Este libro —que fue relanzado durante la Temporada de Letras de Ipiales este año— recoge las memorias del municipio a partir de un relato visual y desde la voz de las y los albanitas. Fueron ellos y ellas las encargadas de decidir cómo se haría el libro y qué temas abordaría, así como de acompañar las entrevistas y los recorridos por el municipio. Las fotografías contenidas en el libro transportan al lector por la historia de Albán y le permiten conocer la vida del municipio antes de los ataques guerrilleros, lo que sucedió durante los mismos y la manera en que la comunidad se ha recuperado después de ellos. Lo anterior porque la comunidad identificó un quiebre en su historia tras los hechos ocurridos durante la guerra.

Memorias de Albán: protagonistas en la Temporada de Letras de Ipiales

Con la riqueza de sus tierras y la decisión de seguir viviendo sus vidas como campesinos y campesinas, la comunidad de Albán renace en medio de las montañas nariñenses.

Las fotografías del libro buscan hacer evidentes no solo las ausencias, sino también la fortaleza y unión que han permitido que estas familias afronten estas situaciones y sentimientos. Los abrazos, la cercanía y el contacto entre los miembros de la familia evidencian también la resistencia y el amor con que se afronta el dolor. Varias personas entrevistadas se preguntaban una y otra vez, sin esperar respuesta: ¿esto cómo se borra? La apuesta de este libro de fotografía es justamente la de no olvidar. Y no únicamente haciendo referencia a la importancia de reconocer los impactos que la comunidad vivió en el marco del conflicto armado, sino también reconociendo quiénes son los y las albanitas, de dónde vienen y la manera en que, unidos, han logrado reafirmar que su municipio es mucho más de lo que sucedió durante el conflicto armado interno.


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Laboratorio colaborativo: «Naturaleza y territorio en el marco del conflicto armado»

Laboratorio colaborativo: «Naturaleza y territorio en el marco del conflicto armado»

Laboratorio colaborativo: «Naturaleza y territorio en el marco  del conflicto armado»

Autor

CNMH

Foto

La dirección del Museo de la Memoria del Centro Nacional de Memoria Histórica (CNMH) anuncia la convocatoria para realizar el laboratorio colaborativo «Naturaleza y territorio en el marco del conflicto armado», que hace parte de su gran proyecto «Colaboratorio de las memorias».

Publicado

13 octubre 2023


Laboratorio colaborativo: «Naturaleza y territorio en el marco del conflicto armado»

  • La dirección del Museo de la Memoria del Centro Nacional de Memoria Histórica (CNMH) anuncia la convocatoria para realizar el laboratorio colaborativo «Naturaleza y territorio en el marco del conflicto armado», que hace parte de su gran proyecto «Colaboratorio de las memorias».
  • Del 17 al 28 de octubre estará abierta la convocatoria pública de ideas/proyectos que generen conciencia sobre la relación entre memoria histórica, naturaleza, territorio y conflicto.
  • El laboratorio colaborativo se llevará a cabo del 6 al 10 de diciembre en la Semana por la Memoria en Bogotá, donde se desarrollará una primera versión o prototipo de proyecto en cinco días, de manera colaborativa.

En el marco de este proyecto, el Museo de la Memoria, como una dirección técnica del Centro Nacional de Memoria Histórica (CNMH), organiza el laboratorio colaborativo «Naturaleza y territorio en el marco del conflicto armado». Este espacio de encuentro, diálogo y aprendizaje tiene como objetivo investigar, explorar y experimentar acerca de los vínculos y las relaciones entre el conflicto armado y la naturaleza, reconociendo la naturaleza como sujeto de derechos y víctima del conflicto. Además, se busca comprender el territorio como un eje de resistencias y conocimientos sobre las condiciones que han llevado a su afectación y exclusión, así como las posibles oportunidades de inclusión. Este laboratorio colaborativo se llevará a cabo como parte de la Semana por la Memoria 2023.

Según los organizadores del laboratorio, «en los últimos años la sociedad colombiana ha presenciado diversas sentencias que reconocen la naturaleza como sujeto de derechos y víctima del conflicto armado, como el caso del río Atrato, la Amazonía, el Páramo de Pisba y el río Cauca». Estos reconocimientos han propiciado un debate relevante para la sociedad en general y el CNMH busca ser un actor importante en este diálogo. En este sentido, el laboratorio colaborativo se plantea las siguientes preguntas fundamentales: ¿qué implica la reparación y restauración en la naturaleza?, ¿cómo intervienen las comunidades en estos territorios?, ¿cómo nos comunicamos con la naturaleza como víctima del conflicto?, ¿cómo se vinculan las comunidades con el territorio afectado?, ¿cómo podemos reparar la integridad de la naturaleza y las relaciones con sus habitantes?, entre otras.

El laboratorio busca involucrar a diversos agentes sociales, como organizaciones de víctimas, historiadores, ecologistas, sobrevivientes, comparecientes, artistas, líderes comunitarios y todas las personas interesadas en la conversación y búsqueda de caminos para abordar colectivamente estos temas.

Conoce las fases de la convocatoria

Primera fase: del 17 al 28 de octubre se abre la convocatoria pública de ideas/proyectos. Se invita a presentar propuestas nuevas o proyectos en curso que deseen explorar nuevas etapas o enfoques. Esta fase busca desarrollar una primera versión o prototipo de proyecto en cinco días, del 6 al 10 de diciembre de 2023, de manera colaborativa.

Segunda fase: el 30 y 31 de octubre se llevará a cabo la calificación y el 2 de noviembre se publicarán los resultados.

Tercera fase: del 2 al 3 de noviembre se confirmará la participación de los proponentes seleccionados en el laboratorio.

Cuarta fase: del 7 al 19 de noviembre se abrirá una segunda convocatoria pública a colaboradores, quienes se unirán a los proponentes de las ideas para desarrollar prototipos.

Quinta fase: el 20 y 21 de noviembre se llevará a cabo la calificación y selección de los colaboradores postulados, con la publicación de los resultados el 22 de noviembre de 2023.

Sexta fase: del 22 al 23 de octubre se confirmará la participación de los colaboradores seleccionados en el laboratorio.

Séptima fase: del 23 de noviembre al 4 de diciembre de 2023 se organizará logísticamente el encuentro entre los proponentes de las ideas/proyectos y los colaboradores.

Octava fase: el laboratorio colaborativo «Naturaleza y territorio en el marco del conflicto armado» se llevará a cabo del 6 al 10 de diciembre de 2023, todos los días, con jornadas de mañana y tarde de 9:00 a. m. a 5:00 p. m.

Requisitos para la participación

  • Ser ciudadano colobiano mayor de 18 años.
  • Pueden presentar ideas/proyectos personas naturales o jurídicas, incluyendo asociaciones, agremiaciones, organizaciones y grupos colectivos de la sociedad civil, así como miembros víctimas del conflicto armado, organizaciones intergubernamentales, ONG, miembros del ámbito académico e instituciones educativas.
  • Las propuestas deben estar relacionadas con la convocatoria «Naturaleza y territorio en el marco del conflicto armado.»
  • Las ideas/proyectos deben estar en estado inicial y enfocarse en la inclusión social.
  • Los proyectos seleccionados deben abrirse a la participación de colaboradores.
  • Las personas interesadas en participar deben completar y enviar este formulario en línea

Contáctanos al correo electrónico museodelamemoria@cnmh.gov.co si requieres apoyo en el diligenciamiento del formulario de inscripción o al whatsApp 324 7673493

¡Esperamos contar con tu participación en este importante laboratorio colaborativo!


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El CNMH presenta la estrategia de territorialización en el rincón de la memoria de Yarumal

El CNMH presenta la estrategia de territorialización en el rincón de la memoria de Yarumal

El CNMH presenta la estrategia de territorialización en el rincón de la memoria de Yarumal

Autor

CNMH

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Del 5 al 7 de octubre, Yarumal se convirtió en el municipio que recibió a habitantes de las subregiones del Bajo Cauca, Norte y Nordeste antioqueño.

Publicado

13 octubre 2023


El CNMH presenta la estrategia de territorialización en el rincón de la memoria de Yarumal

Alrededor de 100 personas del Bajo Cauca, Norte y Nordeste antioqueño se congregaron en la Casa de la Cultura de Yarumal para conocer y construir la propuesta del Centro Nacional de Memoria Histórica (CNMH) «El territorio habla, el centro escucha».

 

En el segundo piso de la Casa de la Cultura de Yarumal (Antioquia) hay una habitación que recoge y representa el esfuerzo de la comunidad por resignificar el nombre de su municipio. «El Aula Nunca Más es un lugar que cuenta la historia desde el corazón de las víctimas», afirmó Magdalena Calle, coordinadora de Madres por la Vida.

El aula se ubica justamente entre una intersección de dos paredes; por eso, Magdalena la considera «el rincón de la memoria de Yarumal». En aquel espacio están inscritas las palabras de las víctimas, los recuerdos de sus seres queridos y los esfuerzos de la población —con el apoyo de algunas instituciones— por cambiar la percepción sobre el municipio.

La resistencia y resiliencia de la comunidad no se quedan en esas cuatro paredes, sino que lo albergado en el Aula Nunca Más se expande a la población de Yarumal. Así quedó en evidencia cuando el equipo del Centro Nacional de Memoria Histórica (CNMH) llegó al municipio para presentar y construir de la mano de la población la estrategia de territorialización «El territorio habla, el centro escucha».

 

Conoce sobre la política pública de Lectura, Escritura y Oralidad que acompaña el CNMH.

 

Del 5 al 7 de octubre, Yarumal recibió a habitantes de las subregiones del Bajo Cauca, Norte y Nordeste antioqueño. «Para nosotros es muy importante que nos hayan escogido para este evento. El territorio es una zona de fe, cultura y campo; es la cuna de la independencia de Antioquia y es un lugar de resistencia», dijo la coordinadora.

Alrededor de 100 personas se congregaron en la Casa de la Cultura de Yarumal para contar su historia. Camila Orjuela, profesional del equipo de la estrategia de territorialización y transversalización del CNMH, señaló que el encuentro fue «el intento real de la entidad para fortalecer los procesos que la comunidad ha hecho desde cada uno de los territorios».

Reconocer al otro

 
 
 
 
 
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Aunque cada uno de los participantes tiene una historia relacionada con el conflicto armado, no todos se conocían entre ellos. La primera dinámica del espacio consistió en reconocer al otro: con unas fichas bibliográficas, plumones y marcadores, los invitados hicieron unas escarapelas con su nombre y el dibujo de un elemento que caracteriza su territorio.

«Para mí, nuestra representación es el río y la gente pujante y berraca», indicó Danilo Yepes. Sus palabras abarcaron gran parte de los dibujos y las presentaciones de los asistentes, lo que muestra que el territorio no solo se caracteriza por la delimitación geográfica, sino también por las personas, la naturaleza y el arte. «No es solo la tierra, sino también esas historias que queremos resignificar», añadió Manuela Avendaño, profesional psicosocial del equipo regional pionero.

El reconocimiento del otro también aplicó para el CNMH. En un espacio de construcción colectiva, los invitados hablaron sobre lo que conocían de la entidad y mencionaron la relevancia de la Ley 1448 de 2011. «Nadie aquí escogió ser víctima, para nadie es un gozo. Queremos que nos den garantías para ser como un fénix y poder resurgir», precisó Danilo.

Cartografías sociales

De acuerdo con Camila Orjuela, la presencia del CNMH en Antioquia corresponde también a «una apuesta por generar planes territoriales de memoria». Así, los participantes se dividieron en cuatro grandes grupos con el objetivo de hacer unas cartografías sociales en las que plasmaron los lugares donde hacen memoria y donde han surgido sus procesos de resistencia.

El diálogo sobre la historia y los cimientos de los municipios aledaños quedó registrado en aquellos mapas; si había veredas o corregimientos faltantes, los participantes los dibujaron para no olvidarlos. Los aprendizajes logrados en esa construcción no se quedaron en cada uno de los grupos, sino que hubo una reintegración para exponer las conclusiones. «Lo más grande que hemos hecho para resistir es no olvidar lo que nos ha pasado», dijo Adriana Pérez, de la mesa departamental y municipal de víctimas. 

Tras la conversación, el equipo regional pionero expuso la estrategia de territorialización y le preguntó a la comunidad cómo creía que el CNMH debería hacer presencia en los territorios. Los participantes resaltaron la importancia de que las personas involucradas en el proceso tengan calidad humana, idoneidad y conocimiento sobre el territorio.

El Libro Blanco de Yarumal

  • Magdalena Calle, coordinadora de Madres por la Vida de Yarumal, recibe la propuesta gráfica del Libro Blanco de Yarumal.

    Magdalena Calle, coordinadora de Madres por la Vida de Yarumal, recibe la propuesta gráfica del Libro Blanco de Yarumal.

  • Magdalena Calle, coordinadora de Madres por la Vida de Yarumal, recibe la propuesta gráfica del Libro Blanco de Yarumal.

    Magdalena Calle, coordinadora de Madres por la Vida de Yarumal, recibe la propuesta gráfica del Libro Blanco de Yarumal.

Magdalena Calle, coordinadora de Madres por la Vida de Yarumal, recibe la propuesta gráfica del Libro Blanco de Yarumal.

 

Los participantes cerraron el espacio de tres días tal como lo iniciaron: reconociendo al otro en un abrazo grupal. En un gran círculo alrededor de los mapas en los que trabajaron, cada uno ofrendó dos palabras con una vela: una para agradecer y otra de aprendizaje. «Voy a llegar donde mi esposa e hijos para contarles que aquí encontré otra familia», afirmó uno de ellos.

Tras las palabras de todos, Magdalena Calle volvió a tomar la vocería y habló sobre el Libro Blanco de Yarumal: rastros de vida, la iniciativa de memoria histórica que ha trabajado el municipio junto al CNMH. Desde 2017, la comunidad ha buscado contar su propia historia, más allá del impacto del conflicto. «Era muy triste que siempre nos encasillaran con Los Doce Apóstoles», agregó la lideresa.

La esperanza volvió a invadir el rostro de Magdalena cuando, durante el espacio, los integrantes del CNMH entregaron la propuesta gráfica del Libro Blanco con el compromiso de hacer el lanzamiento oficial en noviembre. «Hicimos esta narración partiendo de la historia de Yarumal», explicó la lideresa no solo hablando del conflicto armado, sino de la presentación sociohistórica que contiene el ejemplar.

En sus manos también estuvieron las ilustraciones de diez personas representativas del municipio. «Este libro contiene unos relatos de vida de aquellos que nos pueden llevar a resignificar el dolor», comentó la coordinadora de Madres por la Vida, mientras colocaba aquellos retratos en el rincón de la memoria, justo en la repisa que tiene grabada la frase «Aquí guardamos un espacio para el Libro Blanco de Yarumal».

El encuentro subregional terminó, pues, con la voluntad que estaba recogida en aquel rincón de la memoria, que ahora alberga algunas de las ilustraciones de los yarumalenses y espera que llegue ese Libro blanco para seguir resignificando la historia de un municipio afectado en más de una forma por el conflicto.


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Una oportunidad para reparar el vidrio roto de la verdad histórica

Una oportunidad para reparar el vidrio roto de la verdad histórica

Una oportunidad para reparar el vidrio roto de la verdad histórica

Autor

CNMH

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Edgar Alberto Velasco Tumiña, secretario técnico del Movimiento de Autoridades del Sur Occidente (AISO)

Publicado

5 octubre 2023


Una oportunidad para reparar el vidrio roto de la verdad histórica

●  El Centro Nacional de Memoria Histórica (CNMH) invita a los medios de comunicación, incluida la revista Semana, a aceptar el llamado de los pueblos indígenas a constituir un espacio de diálogo sobre la forma como vienen informando la historia de Colombia y el conflicto armado interno.

 

«El vidrio se quebró por su propia fuerza. No fue roto por una acción deliberada. Pero más allá del vidrio, el llamado es a reparar la verdad histórica de este país».

 

Con estas palabras, Edgar Alberto Velasco Tumiña, secretario técnico del Movimiento de Autoridades del Sur Occidente (AISO), con presencia en ocho departamentos, invita a la sociedad colombiana a reflexionar sobre la reconstrucción de memoria histórica basada en el esclarecimiento de la verdad y, específicamente, en las afectaciones históricas que han sufrido las comunidades indígenas en Colombia.

 

Una oportunidad para reparar el vidrio roto de la verdad histórica

 

Durante una intervención en la plazoleta Misak (antigua plazoleta de la Universidad del Rosario), en el centro de Bogotá, representantes de las comunidades misak, nasa y pijao, del movimiento AISO —que lucha por la restitución de la memoria colectiva y la reforma agraria—, reiteraron su llamado a la sociedad colombiana para incluir a todos los sectores en la reconstrucción de la memoria histórica del conflicto armando interno.

 

Comunicado oficial del Movimiento de Autoridades del Sur Occidente colombiano


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Memoria histórica, clave en la Política Pública de Lectura, Escritura y Oralidad de Bogotá

Memoria histórica, clave en la Política Pública de Lectura, Escritura y Oralidad de Bogotá

Memoria histórica, clave en la Política Pública de LEO de Bogotá

Autor

CNMH

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Bibliotecarias se dieron cita en la Biblioteca Carlos E. Restrepo para participar del taller Centro de Interés ofrecido por el CNMH

Publicado

5 octubre 2023


Memoria histórica, clave en la Política Pública de Lectura, Escritura y Oralidad de Bogotá

El Centro Nacional de Memoria Histórica (CNMH) acompaña una serie de talleres para bibliotecarias(os) con el propósito de promover la circulación y apropiación social de las memorias del conflicto en bibliotecas públicas de la capital.

 

La Política Pública de Lectura, Escritura y Oralidad (LEO) de Bogotá establece, según la Red Distrital de Bibliotecas Públicas, «los lineamientos y acciones del sector público para ampliar las oportunidades de acceso de la ciudadanía a los espacios y prácticas de la cultura escrita en la capital» y le apuesta a garantizar los derechos educativos y culturales de lectoras(os) y usuarias(os) de las bibliotecas para el «ejercicio de una ciudadanía plena y democrática». 

 

Conoce también las iniciativas de memoria afro en la localidad de Bosa

 

En el marco de la implementación de la política de la LEO-Bogotá, el Centro Nacional de Memoria Histórica (CNMH) acompaña una serie de talleres para bibliotecarias(os) con el propósito de promover la circulación y apropiación social de las memorias del conflicto en bibliotecas públicas de la ciudad. El primero de los talleres tuvo lugar en la Biblioteca Pública Carlos E. Restrepo, donde un grupo de doce bibliotecarias(os) se reunieron para reflexionar sobre las bibliotecas como potenciales espacios de escucha, intermediación social, diálogos ciudadanos y reparación simbólica de las víctimas.

 

Memoria histórica, clave en la Política Pública de Lectura, Escritura y Oralidad de BogotáDurante estos talleres, las y los bibliotecarios no solo conocen material bibliográfico y audiovisual del conflicto armado, sino que también reciben herramientas psicosociales para acompañar a las víctimas que llegan a las bibliotecas.

 

La política pública LEO-Bogotá parte de la idea de que las prácticas de lectura, escritura y oralidad pueden potenciar procesos de construcción del sentido en barrios y territorios. De ahí que una de sus principales apuestas sea hacer de las bibliotecas espacios para reflexionar sobre el conflicto armado y las memorias de la guerra y las resistencias sociales. «Las bibliotecas son, para muchos, sinónimo de refugio y son escenarios de encuentro en los que también podemos tramitar los dolores individuales y colectivos que la guerra ha causado», dice Nartyjulieth Vásquez Quijano, integrante de la Dirección de Archivos del CNMH.

Andrea Velasco profesional de pedagogía, participación y apropiación de la Secretaría de Cultura, Recreación y Deporte explica que estos talleres se enmarcan en la estrategia contra la discriminación que se contempla en la política pública LEO-Bogotá, que tiene por objetivo  propiciar procesos de inclusión y no discriminación con víctimas del conflicto armado y otras poblaciones vulnerables como habitantes de calle y migrantes. 

 

Estas son las peticiones y resistencias de Mocao

 

«De ahí la importancia de estos talleres, en los que bibliotecarias(os) se sensibilizan respecto a las memorias de la guerra, conocen libros y otros materiales que contribuyen a su difusión, y se apropian de herramientas para brindar un acompañamiento adecuado tanto a víctimas como a usuarios de bibliotecas interesados(as) en aproximarse a las memorias del conflicto armado», señala Velasco. 

La primera serie de talleres también se realizó en las bibliotecas públicas de Bosa y Sumapaz, en la Biblioteca FUGA (La Candelaria) y en La Marichuela (Usme), donde bibliotecarias(os) intercambiaron ideas sobre la necesidad de seguir promoviendo y democratizando el acceso a la memoria histórica del conflicto y de continuar formándose para ofrecer un acompañamiento informado y sensible a las víctimas que llegan a las bibliotecas públicas.


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Lanzamiento Documental Bahia Portete

Las voces que resuenan desde Bahía Portete

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Autor

CNMH

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La comunidad wayuu de Bahía Portete se reúne para el lanzamiento del documental Koptushi waya shikije wamuliala, «Unidos después de nuestro sufrimiento»

Publicado

28 septiembre 2023


Las voces que resuenan desde Bahía Portete

Tras el lanzamiento del documental «Unidos después de nuestro sufrimiento», la comunidad wayuu espera que el mundo entero conozca su historia para así mejorar sus condiciones de vida tras la masacre paramilitar que vivieron en 2004

 

La noche en Bahía Portete (La Guajira) podría ser de una oscuridad absoluta, de no ser por las pocas luces de Puerto Bolívar que se ven a lo lejos y las estrellas que reposan en el cielo. No obstante, un sábado de septiembre, los habitantes de aquel desierto tuvieron una vista mucho más iluminada, gracias a la proyección del documental Koptushi waya shikije wamuliala, «Unidos después de nuestro sufrimiento»

Rubia Meza, integrante de la comunidad wayuu de Bahía Portete, destacó que era la primera vez que veían una película en su territorio y expresó su emoción ante el largometraje que contaba la historia de la tierra que los vio nacer. «Esto nos fortalece, al saber cosas nuevas que antes estaban guardadas por temor», señaló la participante del documental. 

El 9 de septiembre, alrededor de 50 personas se reunieron para ver el largometraje liderado por el pueblo wayuu y apoyado por el Centro Nacional de Memoria Histórica (CNMH). Cada espectador recordó lo que pasó en Portete el 18 de abril de 2004: ese domingo, 40 paramilitares pertenecientes al Bloque Norte de las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC) con lista en mano masacraron a seis personas, y entre ellas cuatro mujeres. 

 

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Tras la visualización del documental, los sentimientos eran de alegría y de dolor. «No sabía que este pueblo había pasado por tanto sufrimiento», dijo con la voz entrecortada Zoraida Machado, miembro de una delegación venezolana que fue invitada a Portete. La vocera del país —que recibió en su momento a las víctimas de la masacre— hizo un llamado a seguir luchando por recuperar el territorio. 

—Este pueblo necesita su escuela, su centro asistencial y más que nada, necesita agua.

 

Las peticiones de hace 19 años

Rolan Fince Uriana, autoridad tradicional de Iwasaí, indicó que el trabajo que se realizó pretende enseñarle al mundo lo que pasó en su territorio. «Queremos mostrarle al Gobierno nacional lo que sucedió aquí hace 19 años —precisó el miembro de la comunidad wayuu—. Que sepan que esto no es mentira, que es una realidad porque somos dolientes de este sufrimiento». 

Por su parte, Marian Aguilar, lideresa de la iniciativa de memoria histórica, comentó que tienen muchas expectativas con el largometraje: «quisimos hacer este documental para mostrar cómo están verdaderamente nuestras comunidades, cómo está Bahía Portete». Asimismo, resaltó las carencias que hay en el territorio y que afectan a las próximas generaciones wayuu.

 

Lanzamiento Documental Bahia PorteteLa comunidad wayuu de Bahía Portete reunida para hablar acerca del trabajo realizado en el documental Koptushi waya shikije wamuliala, «Unidos después de nuestro sufrimiento»

 

«Tenemos que estar lejos así nos duela», afirmó Aguilar, quien reside en Maicao (La Guajira). Los habitantes de Portete realmente no han podido retornar a su tierra porque no existen las condiciones para vivir como un colegio, un centro de salud o un hospital apto para sus hijos. «Por esas necesidades nos obligan a estar lejos de nuestra comunidad», agregó.

Lo cierto es que el impacto del documental fue notorio para el pueblo wayuu. Rolan Fince contó que la mañana siguiente al lanzamiento recibió varias llamadas acerca del producto audiovisual: «me preguntaban si era verdad lo que decíamos y claro que lo es. Nosotros no podemos estar inventando algo que es toda una realidad». 

A pesar de que el largometraje habla de la desaparición de personas, la masacre y el desplazamiento forzado, el pueblo wayuu mantienen la esperanza de ser escuchados para retornar con todas las condiciones. «Que esto sirva para la sensibilización del Estado porque somos también ciudadanos y merecemos un respeto», puntualizó Rubia Meza. 

El deseo de todos se resume en las palabras de Marian Aguilar: «queremos ser escuchados en cualquier rincón del mundo; de que alguien en realidad diga que esos wayuu existen». Quienes conozcan su historia podrán saber cuál es el vínculo que tiene la comunidad con su territorio ancestral y las luchas que están ejerciendo para recuperarlo y retornar a aquel desierto que es su hogar. 

 

Para conocer su historia, puede ver el documental  Koptushi waya shikije wamuliala, «Unidos después de nuestro sufrimiento» en el canal de YouTube del CNMH.


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Ley de Víctimas

El CNMH acompaña la radicación de la reforma a la Ley de Víctimas y Restitución de Tierras

Ley de Víctimas

Autor

CNMH

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La directora del CNMH, María Gaitán Valencia, acompaña a las víctimas para radicar la reforma a la Ley de Víctimas y Restitución de Tierras.

Publicado

28 septiembre 2023


El CNMH acompaña la radicación de la reforma a la Ley de Víctimas y Restitución de Tierras

El 27 de septiembre, la Unidad de Víctimas y el ministro de Justicia, Néstor Osuna, radicaron en el Congreso de la República el proyecto de ley que pretende actualizar la Ley 1448 de 2011

 

El poder transformador del pueblo colombiano resonó el 27 de septiembre desde la Plaza de Bolívar hasta el Congreso de la República. Desde las nueve de la mañana, las víctimas del conflicto armado —en compañía de la guardia indígena— lideraron una caminata por la calle de honor de la capital, creada por las y los asistentes a la marcha, con destino hacia el Congreso, para radicar la «reforma para las víctimas».

Tras ese acto simbólico, miembros del Gobierno radicaron oficialmente la propuesta en la Comisión Primera de la Cámara de Representantes. Estuvieron presentes el ministro de Justicia, Néstor Osuna;  la directora de la Unidad para las Víctimas, Patricia Tobón Yagarí; la directora de Prosperidad Social, Laura Sarabia; la directora del Centro Nacional de Memoria Histórica (CNMH), María Gaitán Valencia, y algunos representantes de las mesas de participación de víctimas.

Si bien, en los 12 años de vigencia de la normativa se han logrado frutos valiosos, tal como manifestó el ministro Osuna, «durante ese tiempo también se dio el acuerdo de paz y se modificó la forma en cómo pensamos la reparación». De ese modo, se espera que la reforma permita que la ley se conjugue con el Sistema Integral de Paz, creado tras lo firmado con las FARC-EP en 2016. 


El articulado que se presentó ante el Congreso responde al compromiso del Gobierno del Cambio de contribuir a la superación de las falencias estructurales que obstaculizan la garantía y el goce efectivo de los derechos de las víctimas. Así pues, Néstor Osuna confirmó que es necesario que «la actualización de la Ley de Víctimas le dé respuesta a ese problema de
casi 10 millones de víctimas que tenemos».

 

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«Este proyecto de ley se ha confeccionado, pensado y redactado con la mayor participación posible de las personas que se van a ver beneficiadas o afectadas por esa ley», indicó el ministro de Justicia. Esa postura la compartió la directora de la Unidad para las Víctimas, Patricia Tobón: «Hacer una propuesta de consenso con tantas voces no es fácil», teniendo en cuenta los 5000 representantes de mesas de participación que hicieron parte de la iniciativa. 

Cinco puntos claves de la reforma a la Ley de Víctimas

Documento del proyecto de ley para reformar la Ley 1448 de 2011

 

La líder de la Unidad para las Víctimas explicó en detalle cuáles son los cinco puntos claves que componen la reforma a la Ley 1448 de 2011. 

  1. Plantea que no haya retrocesos en los derechos de las víctimas del conflicto armado. «A pesar de que la ley tiene falencias, es una de las más importantes en materias de reparación», puntualizó Patricia Tobón. 
  2. Propone articular la Ley de Víctimas con el Sistema Integrado de Paz.
  3. Habla sobre las fuentes de financiación debido a que «la política está desfinanciada». 
  4. Pretende mejorar la articulación entre el Estado y los territorios, a través de la integración y de la planeación para que los recursos se administren de mejor manera. 
  5. «Busca contribuir al cierre de brechas del Estado de Cosas Inconstitucionales», que documentó la Corte Constitucional con la Sentencia T-025. 

Al respecto, la directora del CNMH recordó que esas modificaciones son necesarias. «Hace 12 años estábamos en los corredores del Congreso algunas víctimas pidiendo que no hubiera solamente una reparación administrativa, sino una reparación simbólica», comentó María Gaitán Valencia, sin olvidar a aquellos que no clasificaban —de acuerdo con esta legislación— como víctimas del conflicto armado.

 

El CNMH apoyó a la comunidad Wayuu en la realización del documental «Unidos después de nuestro sufrimiento»

 

«Desde el CNMH hemos apostado también en modificaciones para que todas las memorias todas entren a ser visibles en este Gobierno del Cambio», afirmó la directora, quien señaló, además, que la memoria histórica y el esclarecimiento de la verdad son pilares fundamentales para alcanzar la Paz Total.  

 

 
 
 
 
 
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